Cómo proteger tus inversiones inmobiliarias en tiempos de crisis



Convierta los problemas en oportunidades es el título del libro escrito por Carlos Devis, del que se han vendido más de 50.000 copias y ha sido editado en cinco países y traducido al francés. “Un problema es un desafío del que se puede salir muy exitoso”, dice al comienzo de la primera parte del texto y es la mayor enseñanza que nos transmite este empresario colombiano en esta entrevista.

Radicado en los Estados Unidos desde hace más de 18 años, erigido en una autoridad del campo de las finanzas personales e inversionista de bienes raíces, Carlos es una de esas personas que pudo cambiar eso que llamamos destino. Nació en Bogotá, en un hogar con pocos recursos, y a los 14 años vendía corbatas en las calles, mientras cursaba estudios y labraba un camino diferente.

Pudo ingresar a la universidad, se graduó como abogado y a los 26 años descubrió cuál era el sendero por el que iba a transitar: la industria inmobiliaria. “Compré mi primer edificio en un barrio modesto de Bogotá y desde ese momento he hecho muchísimos negocios tanto Colombia y en EE. UU., tanto cuando han estado las economías buenas como cuando han estado malas”, dice.

Hablar con él es una experiencia enriquecedora no solo por su vasto conocimiento, sino por su generosidad para transmitirlo, para compartirlo. Y, por supuesto, por la claridad de sus conceptos, por la contundencia de sus argumentos, además de que, como lo reconoce, es una persona que ha tocado el cielo con las manos, pero también ha caído y mordió el polvo del fracaso, de los errores.

Por eso, la suya es una voz autorizada para hablar en las actuales circunstancias de crisis, en medio de los miedos provocados por el impacto del coronavirus no solo en nuestra vida, sino en la economía, y también por la incertidumbre de cara a lo que resta del año. “Lo que hace más daño es la incertidumbre, el miedo. Hay sectores golpeados y mucha presión en la industria”, afirma.

Quienes hacemos negocios, y más en una industria como la inmobiliaria o, en el caso de Carlos, la de las inversiones, sabemos que hay una constante: todo sube, todo baja. En otras palabras: lo que subió, va a bajar. Siempre ha sido así. “Los precios de la propiedad raíz bajan y vuelven a subir porque la gente necesita dónde vivir,, asegura. Por eso, la premisa básica es mantener la calma.

Los Consejos de Emil 

“En 1906 (exactamente, en la mañana del 18 de abril) hubo una caída del 50 % de la Bolsa de Nueva York por el terremoto e incendio de San Francisco. Luego de dos años, subió el 193 %. Lo mismo ocurrió tras la crisis de 1929, la Gran Depresión, que bajó el 83 % en dos años y después subió el 815 %”, explica. Ahora, con el coronavirus, los precios bajarán y luego subirán de nuevo.

“A la persona que no sabe qué camino tomar, le diría que piense en su liquidez a un año. ¿Por qué? Porque los próximos seis meses van a ser el baile del desconcierto, por los cambios que se están dando, porque el aislamiento social está cambiando las reglas”, expresa. “Lo ideal es contar con un año de liquidez y hacer un plan de inversión a 3 años y a 10 años para tener una visión real”, agrega.

Según Carlos, en estos momentos de incertidumbre hay personas que se dejan llevar por las emociones y cometen errores: venden porque los precios han bajado y temen perder su inversión, porque creen que el mundo se va a acabar. “Este no es un momento para tomar decisiones”, advierte. “Hay que esperar unos meses hasta que las reglas de juego del mercado se aclaren”.

Lo que ocurre, y es algo normal, es que el coronavirus, con el encierro obligado y el cambio de la rutina a la que estábamos acostumbrados, nos cogió por sorpresa y reaccionamos de manera instintiva, emocional. Sin embargo, es pasajero. “Todo volverá a la normalidad. La gente se muere por volver a estar en la playa de Punta Cana tomando una margarita y disfrutando el sol”, asegura.

“Los seres humanos somos seres sociales y podemos estar recluidos durante un tiempo, pero luego volvemos a lo que nos gusta. Es cuestión de paciencia, de saber esperar para entender cuáles van a ser la nuevas reglas del juego”, dice Carlos. “Mi objetivo en estos momentos de crisis no es ganar dinero, no es arriesgar con inversiones, sino pasar la crisis, sobrevivir a la crisis”, agrega.

Como nos han sugerido otros expertos, la prudencia llama: no es el momento de arriesgar, de tirar la casa por la ventana, pero tampoco de dejarse llevar por el miedo y por los rumores. “Es el momento de rodearse de personas que hayan pasado otras crisis y que miren el negocio de bienes raíces no como algo especulativo, sino como un plan de construcción de patrimonio e ingresos pasivos”, afirma.

Carlos Devis, como él mismo se define, es un “perro viejo”: ha pasado por varias crisis, ha perdido dinero, ha cometido errores, pero también aprendió a tener paciencia, a descifrar las crisis y, sobre todo, a verlas como oportunidades. Ha librado mil y una batallas y lo podemos considerar como un veterano de la guerra, un sobreviviente capacitado para contarnos cómo regresar vivo.

Y nos deja un consejo que también es una lección de vida: “cuida tu credibilidad más que tu dinero. Nosotros los que hacemos inversiones no buscamos el dinero, sino la paz. Lo que deseamos es encontrar el balance entre la paz en las relaciones personas y la seguridad financiera”, explica. Y eso es algo que quienes trabajamos con bienes raíces debemos aplicar: no nos olvidemos del ser humano.

“Tienes que hacer un plan de liquidez a un año y luego sentarte a negociar uno por uno con tus inquilinos. Ayudarlo a sabiendas de que no te va a poder pagar lo convenido, pero que tú no pierdas dinero y no pierdas el cliente, sino que más bien fortalezcas la relación”, dice. Y eso, justamente, me hace acordar de lo que viví cuando se dio la burbuja inmobiliaria de 2008.

Esa vez nos tomó por sorpresa. Hubo muchos clientes a los que los constructores y promotores de los proyectos que les vendí no cumplieron, no pudieron cumplir. ¿Qué pasó? Tuve que dar la cara, tuve que responderles. Hubo casos en los que pasaron 6, 7 años para que el promotor devolviera el dinero que se había pagado por adelantado. ¿Cuál fue la ganancia? La credibilidad, el respeto.

De lo que se trata es de entender que es una cadena en la que cada eslabón es importante. Y si se rompe la cadena, pierden todos. Por eso, hay que actuar con cautela, mesura y con inteligencia. Hay que mantener la calma para entender la crisis, para ver dónde están las oportunidades que nos brinda, para poder aprovecharlas. “Lo que más daño hace es la incertidumbre”, dice Carlos.

“Ver un problema como una oportunidad no es cuestión de magia. No se trata de negar lo doloroso y delicado de una situación. La actitud con la que usted asuma la realidad externa no cambia esta realidad, la cambia la forma como a usted lo afecta esta misma realidad y esto es en últimas lo que importa”, afirma Carlos, con sabiduría de ‘perro viejo’, en su libro Convierta los problemas en oportunidades.