Cómo trabajar desde casa sin morir en el intento



Hace unos años, cuando adopté el estilo de vida en internet, no fueron pocas las personas que me criticaron y otras tantas me vacilaron. No fue una decisión fácil, pero entendí que no tenía porqué estar atado a una oficina, a un lugar fijo, y que la vida me había dado un privilegio: el de trabajar en lo que me apasiona y, además, hacerlo from any lugar, desde mi propia casa.

“Anda, Emil, ¡qué buena vida la tuya! Los demás trabajando en la oficina y tú descansando en la casa ”, me dijeron muchas veces. La verdad, nunca me molestaron esas críticas porque sabía que eran fruto del modelo educativo en el que crecimos y según el cual el orden de las cosas era vivir en la casa y trabajar en la oficina; además, el mundo inmobiliario siempre fue algo offline.

A la mayoría de mis colegas les costó (y quizás hasta hace poco les costaba) entender que el mundo ha cambiado y que internet nos ofrece increíbles posibilidades. Para ellos, que estaban acostumbrados a la oficina, los compañeros, la convivencia, era insólito (por decirlo de alguna manera) que yo decidiera alejarme de ese recinto y mudarme a mi casa.

El Consejo de Emil

¿A trabajar?

Sí, a trabajar. Como lo hacía muchas veces desde la sala de espera de un aeropuerto, desde una terraza en alguna propiedad que visitaba o que le ofrecía a un cliente, desde la playa u otro país. Al comienzo no fue fácil, porque no siempre cuentas con las comodidades requeridas, pero poco a poco me acostumbré y hoy, honestamente, sería incapaz de recluirme en una oficina.

Lo irónico es que la vida, en su infinita sabiduría, puso a esos amigos y colegas en el mismo escenario. Por cuenta de este coronavirus que nos azota desde hace meses, las oficinas se cerraron y se decretó el confinamiento preventivo. 

¿El resultado? 

Tuvieron que comenzar a trabajar, sí, a trabajar, desde casa. Ahora, algunos me entienden y apoyan, mientras los otros…

Los otros lo sufren. Como lo han sufrido miles de personas en todo el mundo después de que se vieron forzadas a implementar de urgencia su oficina en la casa. Con grandes dificultades, como las lentas conexiones a internet y, algo más complicado, no disponer de un espacio adecuado para trabajar con tranquilidad y, además, con los niños y el resto de la familia bajo el mismo techo.

Sé que no es fácil dar un paso que implica un cambio de chip urgente. Por eso, les pedí a mis amigos Sandra Ehlert y Alejandro Antúnez que me ayudaran a hablar de este espinoso tema del trabajo en casa, llamado también home work, teletrabajo o trabajo remoto. 

Sandra es diseñadora de interiores y Alejandro es neuropsicólogo. Sus consejos, te advierto, son muy valiosos.

“Es un proceso que requiere adaptación. Adaptarnos a la familia, al trabajo, a las condiciones de contacto social y de distanciamiento social ”, dice Alejandro. “Las personas que sean disciplinadas van a sacar ventaja de esta situación atípica. El cerebro necesita signos y símbolos que te digan en qué condición estás en cada momento para saber si favorecen la productividad ”, explica. 

Su recomendación es que los espacios de trabajo estén bien iluminados, “porque así el sistema funcional, de concentración y focalización, está lo más activado posible. La productividad es posible cuando la persona está en un ambiente que promueve el aprendizaje, que promueve la creatividad, que promueve la innovación ”; sin embargo, no es algo tan complejo como parece.

Cuando decidí trabajar desde mi casa la mayor parte del tiempo, destiné un lugar especial para esa actividad y, además, lo llené de objetos que están muy identificados conmigo que me hacían sentir cómodo. “Como espacio de trabajo, la casa también debe observar algunas normas y debe estar adecuado a las necesidades laborales. El tema de los espacios es muy importante ”, afirma.

Otro aspecto que, según Alejandro, es crucial, es el de los horarios. “Necesitas establecer una estructura de horarios para que tu vida no se convierta en un caos. Debemos entender que nuestra vida no gira exclusivamente en torno del trabajo, sino que también hay que atender a la familia, a la pareja, el cuidado personal. Y debes tener estrategias o actividades como recompensa y de dispersión ”.

Este es un punto muy importante, y vaya si lo sé: necesitas hacer pausas, tomar una cerveza, jugar con tus niños, estirar las piernas y cambiar de actividad al menos durante 15 minutos, de lo contrario, la rutina y el estrés te atrapan . “Esta es una experiencia que yo la llamo co-vida. Lo maravilloso del ser humano es que se adapta rápidamente a cualquier circunstancia ”, dice Sandra.

Para ella, la ventaja es que nadie estaba preparado para una circunstancia como esta que provocó el coronavirus, así que no hay reglas establecidas: tú creas tus propias reglas. “Ahí entra toda una dinámica del sistema familiar, es donde comienza el aprendizaje. Yo creo que cada uno de nosotros ha tenido que vivir su propia experiencia ”, asegura. 

Una experiencia que tiene mucho de positivo, “a muchos nos ha encantado poder trabajar descalzos, ¿verdad? Y con ese cafecito con galletitas, de repente. Y con ese calor que da trabajar desde casa. Pues, capaz que nos va a encantar la idea de quedarnos en casa. Capaz que ya nos adaptamos y que estamos muy contentos con esto ”, asegura Sandra, que desde hace años implementó el home office y ahora lo disfruta mucho.

“Lo que recomendamos a nuestros clientes es que revisen qué ambientes no están utilizando y pueden adaptar para trabajar. Para mí, por ejemplo, es fundamental que en ese espacio confluyan los cuatro elementos de la naturaleza: fuego, aire, agua y tierra. Yo tengo flores por todos lados, floreros con agua. En mi casa vas a encontrar los cuatro elementos en todas las áreas ”, agrega.

El problema es que no siempre hay en casa el espacio ideal, uno que cumpla con lo necesario. “Entonces, búscate una imagen de un paisaje bonito o de algo que te alimente, como una montaña. La montaña casi siempre te invita a escalar, te invita a subir; o una vista al mar, algo que te conecte con lo que te apasiona, que te ayude a estar enfocado mientras trabajas ”, explica.

Tanto Alejandro como Sandra coinciden en que el espacio que elijas, así sea un rinconcito en el comedor o en otra habitación, sea respetado como tu lugar de trabajo. Al menos, mientras estás en tu horario laboral. Eso es fundamental para que puedas ser productivo. Eso significa incorporar un concepto que suena raro, pero que te ayudará a tener éxito: ver tu casa como tu empresa.

“Lo cierto es que esto del teletrabajo, o como quieras llamarlo, llegó para quedarse. No solo ahora que la pandemia nos obliga a estar en casa, sino que es una tendencia que se impondrá tarde o temprano. Por eso, vale la pena que mires tu casa, que veas cuál es el espacio que puede acomodarse como oficina y, algo muy importante, cuáles son los espacios familiares ”, dice Sandra.

Porque sería un error olvidarte de que es tu casa, que allí también está tu pareja y tus hijos. Ellos necesitan sus espacios por igual y deben haber un lugar para la recreación. 

¿Entiendes? 

Por otro lado, Sandra recalca algo que es fundamental: “Con mi familia, por ejemplo, estamos haciendo yoga y aeróbicos en la casa. Hacer deporte es algo que nos ayudó muchísimo en este proceso ”.

La vida es irónica, porque quienes me vacilaban por trabajar en casa ahora hacen lo mismo. Algunos se adaptaron y lo disfrutan, otros lo sufren. La clave, a mi juicio, está en lo que dice Sandra: “El ser humano necesita una serie de condiciones y facilidades para ser proactivo y productivo. Yo siempre he dicho que la casa, no es más que el reflejo de tu propia alma, y ​​es el reflejo de tu interior ”.