Comprar para alquilar: opción con múltiples beneficios

Emil Montás - EmilMontas.com

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En tiempos en los que el dinero no sobra y en los que cada vez más difícil conseguirlo, es necesario encontrar alternativas de inversión que no signifiquen un gran riesgo en un mercado volátil y que, además, brinden un margen de rentabilidad atractivo. En ese escenario, no me cabe duda, invertir en bienes inmuebles es si no la mejor opción, sí una de las principales que se deben considerar.

Anteriormente, en la época de mis padres y de mis abuelos, el mejor sitio para guardar el dinero era el banco. Allí no solo estaba seguro, sino que ofrecía algún pequeño rendimiento. Quienes tenían algunos excedentes importantes también podían hacer inversiones que redundaran en un margen de ganancia más generoso. La bolsa de valores y la finca raíz encabezaban las opciones.

Con el paso del tiempo y la globalización del mundo, con la irrupción de internet y la aparición de las criptomonedas, el abanico de alternativas se amplió. Por supuesto, también es mayor el riesgo. Hoy cualquiera que adquiera el conocimiento y tenga la disciplina, además de algunos recursos, puede invertir en la bolsa de valores, mientras que guardar el dinero en el banco está en desuso.

Entre mis clientes, cuento con varios que tienen como norma diversificar sus inversiones. Eso es lo que comúnmente llamamos no poner todos los huevos en el mismo canasto. La mayoría de ellos, sin embargo, invierten en bienes inmuebles antes que nada. “Emil, cuando veas que hay un negocio que pueda interesarme, no dudes en avisarme. Si me interesa, invierto”, me dicen.

Por eso, cuando conozco algún nuevo proyecto o cuando agrego a mi portafolio una propiedad que se ajuste a su perfil, no dudo en llamarlos. “Oye, tengo algo que puede interesarte. Te invito a tomar una cerveza mientras te cuento de qué se trata”. Y así, mientras saboreamos una fría Presidente, le planteo el negocio. Por fortuna, la mayoría de las veces concretamos el pacto.

Invertir en finca raíz es una de las acciones más seguras que existen. No quiere decir que siempre vas a ganar, no quiere decir que no hay riesgos, no quiere decir que si compras un inmueble te vas a volver millonario automáticamente. Lo que significa es que las posibilidades de obtener buenos réditos, si te asesoras bien e inviertes conscientemente, son mayores que en otro tipo de inversiones.

En la industria inmobiliaria, hay dos tipos de inversión: a corto y a largo plazo. A corto plazo significa que compras para rentar inmediatamente y buscar un rápido retorno de la inversión. Es una inversión segura, pero debes tener cuidado de que la persona a la que le alquilas tu propiedad sea correcta, cumplidora de sus obligaciones y respetuosa. De lo contrario, compras un problema.

Si compras para alquilar, ten en cuenta que quizás ese primer inquilino no sea el último. Así, entonces, debes asegurarte de que cuide tu propiedad, de que no provoque altercados con los vecinos, de que cumpla con los pagos de manera oportuna. He sido testigo de casos en los que el afán de empezar a recibir ingresos se traduce en una decisión apresurada que acarrea consecuencias.

La modalidad a largo plazo, mientras, se emplea cuando tu interés es vender y obtener una ganancia significativa. Es, por ejemplo, cuando adquieres una propiedad en plano o en fase de construcción y la vendes una vez está terminada, por un valor superior al que pagaste. También está la opción de comprar, remodelar y vender como nueva, pero no es apta para cualquiera.

Comprar una vivienda, nueva o usada, con el fin de alquilarla para obtener ganancias a corto y largo plazo es una alternativa que resulta atractiva para los inversionistas. Estado del inmueble, ubicación, tamaño de la propiedad, amenidades y acceso a servicios básicos son, entre otros, los factores que debes tomar en cuenta. Cuidado: si te equivocas, puede ser un gran dolor de cabeza.

El Consejo de Emil

Cuando una persona invierte en finca raíz es porque no quiere tomar los riesgos de otro tipo de inversiones. Sin embargo, hay que seguir algunos consejos para no equivocarse. El primero es que, si compras para alquilar, hazlo en un inmueble de rango medio-alto. ¿Eso qué significa? Que le apuntas a un nicho del mercado que tiene capacidad de pago, pero que no es de lujo.

Si adquieres un inmueble de lujo, será más difícil hallar clientes porque el canon de arrendamiento y el costo de administración serán elevados y hará más complicado que puedas recuperar tu inversión. Entonces, es mejor bajar uno o dos peldaños y ponerte en la mira de un mayor número de clientes potenciales. Además, la propiedad debe estar bien equipada, para que sea atractiva.

Si se trata de un apartamento, asegúrate de que cuente con las amenidades requeridas, lo mismo que con seguridad y zonas comunes atractivas. Otra decisión que debes tomar antes de invertir es si compras una vivienda nueva o una usada. En este caso, lo más conveniente es que no tenga más de diez años, porque cuanto más vieja sea la propiedad más tendrás que gastar en remodelaciones.

La ubicación del inmueble también es importante, muy importante. Lo más adecuado es que la propiedad se encuentre en una zona que sea bien percibida por los clientes potenciales, con buenas vías de acceso y cercana de sectores comerciales en los que se concentren los servicios a los que accede cualquier persona (bancos, centros comerciales, iglesia, zonas de diversión).

Otro factor que es importante considerar, y que muy pocas personas tienen en cuenta, es el tamaño de la propiedad. A mayor área, mayor costo. Busca una de extensión promedio (50-75 metros cuadrados): hoy, las personas no desean propiedades muy grandes que impliquen tareas de mantenimiento y limpieza dispendiosas. Además, las familias ya no son las mismas de antes.

Y acá te doy un consejo que quizás te sorprenda: si vas a comprar para alquilar, prefiere una vivienda usada. ¿Por qué? El costo del arrendamiento varía poco entre una vivienda nueva y una usada. Diferente es si vas a vender: en ese caso, una propiedad nueva siempre es más atractiva y, en consecuencia, cuesta más. Lo importante del inmueble usado es que esté en buen estado.

Algo más, un factor que muchos pasan por alto: cuando compres para alquilar, ten en cuenta que, seguramente, no vas a conseguir un cliente de inmediato. Más bien, pasarán algunos meses antes de que consigas el inquilino que deseas, así que en tu presupuesto tienes que hacer esa previsión, porque debes asumir los costos de la administración y los servicios básicos en ese período.

Comprar para alquilar es una inversión de bajo riesgo, siempre y cuando tengas en cuenta los consejos que te acabo de brindar. Para evitar inconvenientes y dolores de cabeza, te sugiero que te asesores de tu consultor inmobiliario de confianza que te ayude a tomar la decisión más sana para ti y tus finanzas. Esta es una alternativa que ofrece grandes beneficios: ¡aprovéchalos!