¿Conjunto cerrado o vivienda independiente, qué debo elegir?

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

¿Casa o apartamento? ¿Conjunto cerrado o inmueble independiente? De la misma manera que no a todos les gusta la playa, o no se sienten cómodos en la montaña, no todos estamos hechos para vivir en un apartamento. De hecho, hay personas a las que no les gustan los condominios o los conjuntos residenciales, porque prefieren la privacidad y la independencia. Son decisiones respetables.

Este es un tema muy importante que debes aclarar en tu mente y que, especialmente, debes discutir con tu grupo familiar antes de empezar la búsqueda de tu próxima vivienda, bien sea propia o alquilada. Sin embargo, la realidad es distinta: primero buscan, luego reúnen una gran cantidad y variedad de alternativas y, entonces, aparecen las dificultades y las dudas.

Ese no es el ambiente ideal para tomar la decisión porque, lo he comprobado con varios de mis clientes, se corre el riesgo de equivocarse. Y solo se dan cuenta unos meses más tarde, cuando ya no hay marcha atrás, y solo les queda soportar, hacerse a la idea y llevar la situación de la mejor manera posible. Así, entonces, la convivencia se hace difícil y no es agradable vivir así.

Lo importante es que entiendas que no hay solución perfecta, es decir, que todas las opciones tienen algo a favor y algo en contra. Si, por ejemplo, eres padre de niños pequeños, no cabe duda de que la alternativa más conveniente es un conjunto cerrado por la privacidad, por la seguridad y por las zonas mixtas. Además, porque también les servirá para socializar con otros chiquillos.

Si eres un adulto mayor que vive solo con su pareja, mientras tanto, lo último que quieres es un vecindario ruidoso, con la algarabía de los niños jugando y corriendo de aquí para allá, de una cantidad de gente movilizándose por los pasillos y las zonas mixtas. A esta edad, la principal premisa de vida es la búsqueda de la tranquilidad, algo a lo que no se quiere renunciar.

Cuando algún cliente me expone sus dudas, cuando me comenta que no sabe qué elección es la más conveniente para su familia, procuro que sopese todas las opciones, que tenga en cuenta los beneficios o las desventajas de cada propiedad y luego, en conjunto, adopten una decisión. En especial, que tengan claro cuáles son las características de cada una de las modalidades.

Vivir en un conjunto cerrado, bien sea en un apartamento o en una casa, es una alternativa que ofrece grandes beneficios. La privacidad, la tranquilidad y la reducción de los costos de determinados servicios son algunos de los beneficios. Sin embargo, no es la opción que a muchos les gustaría elegir. Te doy cuatro claves que te ayudarán a tomar la mejor decisión.

El Consejo de Emil

En mi experiencia, son cuatro los principales beneficios de vivir en un conjunto cerrado:

1.- La tranquilidad. Vivir en un conjunto cerrado, no importa si es en una casa o en un apartamento, significa disfrutar de un área privada y también de zonas comunes de utilidad general. Por ejemplo, las vías vehiculares o peatonales, las zonas verdes, los parques recreativos, las áreas sociales, los parqueaderos y la portería, entre otras. Todas son importantes.

La seguridad, a mi juicio, es uno de los beneficios más importantes, que mayor tranquilidad le brindan al residente. El acceso está controlado, por lo general hay sistemas de seguridad que incluyen cámaras y permanente circulación de personas disuade a los visitantes incomodos. Hoy, este factor es una de las prioridades para quienes desarrollan proyectos inmobiliarios de este estilo.

2.- La comunidad (I). Para mí, el principal beneficio de vivir en un conjunto cerrado es que dispones en un mismo lugar de una gran variedad de servicios por los que, además, no tienes que pagar más allá del costo de la administración. Por ejemplo, los senderos por los que puedes caminar o hacer ejercicio, el gimnasio, el salón comunal, las zonas verdes recreativas ideales para los niños.

Además, hay otros servicios que son compartidos: la compañía que brinda la seguridad, los servicios varios como aseo de los exteriores o mantenimiento de los jardines y, en ocasiones, otros como plomería o electricidad. Y en conjunto, como comunidad, es más fácil hacer convenios con empresas que presten servicios públicos como televisión por cable y otros. Más es menos.

3.- La comunidad (II). En especial si tienes una familia con hijos pequeños, vivir en un conjunto cerrado es una buena opción, sin duda. Ellos serán los primeros en sentirse cómodos, en estar a gusto, porque en este lugar prácticamente tienen todo lo que necesitan, empezando por un grupo de amigos de su edad, con aficiones similares, con lo que compartirán momentos inolvidables.

Para los adultos, este beneficio también aplica. A veces, en nuestras congestionadas ciudades modernas, no es fácil estar cerca de tus familiares y amigos, por lo que siempre estamos expuestos a la soledad. En un conjunto residencial puedes conocer a otras personas, establecer nuevas amistades o, inclusive, comenzar vínculos que te sirvan para el trabajo o los negocios.

4.- Menores costos. La mayoría de las personas sueña con una casa grande, con amplios jardines y, sobre todo, privacidad y tranquilidad. Sin embargo, no todos estamos en capacidad de conseguirlo, así que no queda más remedio que buscar una opción en la que lo prioritario se cumpla. Y lo prioritario, lo sabemos, es poder vivir en un lugar con privacidad y tranquilidad.

Eso, en otras palabras, significa sacrificar un gusto por un beneficio. Por lo menos, de manera temporal, porque quizás más adelante puedas adquirir esa casa soñada. Mientras, apúntales a otros factores que te permitan llegar a la conclusión de que tomaste la decisión adecuada, como gastos compartidos y servicios comunes, que en una vivienda unifamiliar serían más costosos.

Recuerda: no hay opciones perfectas, porque todo depende de tus necesidades en ese momento específico, de tus gustos y, por supuesto, de tus posibilidades económicas. Sin embargo, siempre hay una buena opción, una que reúne la mayoría de las características y beneficios que deseas. Y ten en cuenta que, aunque a veces no es justamente la que tienes en mente, sí te conviene.

Un último consejo: antes de iniciar la búsqueda, determina con tu grupo familiar cuál es la prioridad y, además, establezcan un plan B, en caso de que, por alguna razón, esa primera opción no se dé. Y, además, si trabajas con un consultor inmobiliario, hazle saber con exactitud qué es lo que quieres, así la búsqueda es más fácil y rápida y él podrá ofrecerte mejores resultados.