Si quieres vender, ¿vale la pena remodelar?

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

La mayoría de las veces, cuando una persona compra una vivienda es con la idea de que pasará allí mucho tiempo. Algunos, inclusive, lo hacen pensando que será algo para toda la vida. Sin embargo, lo único seguro en la dinámica de la vida del siglo XXI es el cambio y, entonces, surge la opción, o la necesidad, de desprenderse de ese inmueble. Y es cuando comienzan los dilemas.

¿Lo vendo? ¿Lo rento? ¿Le hago arreglos? Estos son los interrogantes que el propietario, y su núcleo familiar si es el caso, deben plantearse y responder con absoluta sinceridad. No hay que olvidar que se trata del patrimonio de todos y, entonces, que es una inversión que hay que cuidar. Además, es una decisión que se debe adoptar solo si estás plenamente convencido del beneficio.

Esto último es importante, no un detalle menor. A lo largo de mi trayectoria he conocido muchos casos de propietarios que, en un arranque emocional, decidieron vender su propiedad. Tan pronto pudieron desprenderse de ella, se dieron cuenta de que habían cometido un error, pero ya no era posible dar marcha atrás. Esa, por supuesto, es una situación que debes evitar a toda costa.

Una de esas razones es, por ejemplo, el rompimiento con la pareja. Es más habitual de lo que crees, solo que nadie te lo dice abiertamente. La convivencia se hizo insostenible y uno de los dos tiene que irse y como no hay intención de alcanzar un arreglo en buenos términos se procede a la repartición de los bienes. Esta, déjame decírtelo, casi siempre es una salida mala para las dos partes.

¿Cuál es la mejor decisión cuando, después de vivir varios años en un inmueble, quieres venderlo? ¿Vale la pena realizar algunas remodelaciones? ¿Cuáles y a qué costo? Estas son preguntas que no puedes pasar por alto, o corres el riesgo de que la venta sea un problema. Te comparto unos tips que, sin duda, te ayudarán a tomar la decisión más conveniente.

​El Consejo de Emil

¿Por qué? Porque por el afán de vender, no se toman en cuenta aspectos que podrían elevar el valor de la propiedad o, así mismo, el propietario se somete a las condiciones que impone el comprador y eventualmente resigna algún dinero importante. En este caso, lo más conveniente es ser pacientes y poner la propiedad en manos de un consultor inmobiliario para que la venda.

¿Por qué a través de un consultor inmobiliario? Porque es una persona ajena al problema, que puede pensar de manera imparcial y que está en condiciones de sugerir una salida pacífica. Además, porque en esas situaciones el ser humano se encuentra al límite, con las emociones alteradas, y sus actitudes suelen no ser las adecuadas. Eso, claro, el cliente lo nota y lo aprovecha.

También se da frecuentemente cuando el propietario se traslada a otra ciudad o país y quiere dejar finiquitado el tema para que no se convierta en un problema. Mi consejo es el mismo: acude a un consultor inmobiliario o a una empresa que pueda encargarse y te reporte los resultados. Después, cuando se dé la venta, te comunican lo que se acordó y te consignan tu dinero. ¡Fácil!

Sea cual sea tu situación, lo mejor es que consultes con un experto, le expongan tu punto de vista y recibas un consejo que, sin duda, te ayudará a tomar la decisión más sana para todos. Si decides vender, pero también entiendes que el inmueble requiere algunas reparaciones que lo valoricen, estas son algunas consideraciones que debes tomar en cuenta antes de contratar alguna obra:

1.- ¿Vale la pena? Sí, no es una pregunta tonta, sino una crucial. En muchos casos, los propietarios creen que cualquier remodelación incrementará el valor de su inmueble, y no es así. Debes tener en cuenta si se justifica, si con esa reparación se mantiene en el segmento indicado del mercado, si es algo que el nuevo propietario va a apreciar, porque de lo contrario no estará dispuesto a pagarlo.

2.- Los acabados, la clave. Uno de los factores que más incidencia tiene en la decisión del cliente es el estado de los acabados. Si no están bien, ya en su mente se graba un NO en mayúscula y, no importa lo que hagas, no comprará. Cuidado: la inversión en este tipo de remodelaciones no puede superar el 20 % del valor de la vivienda, o de lo contrario difícilmente recuperarás lo gastado.

3.- La localización. Es otro aspecto importante que influye a la hora de fijar el precio adecuado para el inmueble. Si está en una zona antigua, construida hace 20 o más años y que con el paso del tiempo ha perdido valor, quizás no sea conveniente invertir una alta suma en la remodelación. Si después de las obras tu propiedad es la más cara del vecindario, difícilmente hallarás un cliente.

4.- ¿Es conveniente? En ocasiones, las remodelaciones se originan en caprichos del propietario, no en mejoras que requiera la vivienda. Ampliar el área social, dividir alguna de las habitaciones o quitarle espacio al jardín son algunas de las decisiones que se convierten en un obstáculo a la hora de vender. Por eso, tienes que pensar en función del futuro y ver si es conveniente o no.

5.- Lo neutro es mejor. Contrario a lo que reza el dicho, muchas veces entre gustos sí hay disgustos. He conocido casos de propiedades cuya venta fue muy complicada debido a que los dueños adelantaron obras que a nadie más le agradaban, o que resultaban poco funcionales. Si bien es tu casa y en ella puedes hacer lo que desees, ten cuidado en no convertirla en un problema.

Cuanto más costosa e injustificada (o caprichosa) sea la remodelación, más difícil será la venta. Eso es algo que no puedes pasar por alto. Recuerda, además, que será complicado vender una casa que vale un 20 % más que el promedio de inmuebles del mismo segmento. Y, como mencioné antes, esta es una decisión que necesitas tomar con cabeza fría para no caer en un costoso error.

Una última recomendación: mejor que una excelente remodelación es un buen mantenimiento. Uno preventivo que soluciona los problemas antes de que estos se agranden. Cuida tu propiedad, sus acabados, hazle los retoques cuando sea necesario y verás cómo, en el momento en que la quieras vender, estará justo como al nuevo propietario le gustaría encontrarla.