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Temas legales en medio de la crisis: no caigas en la trampa

Pasan las semanas y esta crisis provocada por el coronavirus se torna más preocupante, al contrario de lo que esperábamos, de los que nos anuncian las autoridades y los medios de comunicación. Hace apenas unos meses, cuando comenzamos a escuchar noticias de un virus mortal en China, creíamos que era algo ajeno a nosotros, un riesgo que estaba demasiado lejos.

Sin embargo, hoy América es el epicentro de la pandemia, con miles y miles de vidas apagadas por esta cruel enfermedad y una rutina patas arriba que cada vez se hace más difícil de llevar. Sin embargo, me conoces, sabes que soy un hombre optimista, que he superado otras crisis antes y, por eso, creo que hay que ver el vaso medio lleno, confiando en que pronto habrá buenas nuevas.

Pensábamos que era algo pasajero, anhelábamos que fuera así, pero la realidad nos demuestra lo contrario. Lo peor es que no sabemos cuándo terminará y eso nos produce no sólo temor, sino también una gran incertidumbre. Y, claro, en la medida en que esta situación crítica se mantenga, las actividades que eran normales hace solo unos meses seguirán en stand-by, en suspenso.

El problema es que cuanto más dure la emergencia, cuanto mayor sea el impacto de la crisis en las empresas y en la economía, mayor también es el riesgo de caer en alguna trampa. Y menciono este tema porque he tenido la oportunidad de conversar con algunos amigos que son dueños de empresas o que tenían contratadas a algunas personas y ahora no saben qué hacer con ellas.

Estas situaciones críticas que nos llevan al límite se caracterizan porque nos permiten ver la realidad sin caretas, sin velos. Por ejemplo, desde que esto comenzó en prácticamente toda Latinoamérica, y también en los Estados Unidos, se perdieron millones de puestos de trabajo en todos los sectores, en todos los niveles. La crisis nos golpeó a todos por igual, sin diferencias.

El Consejo de Emil

Sin embargo, los que más duro han sentido el impacto han sido, precisamente, los más necesitados. En esencia, los trabajadores informales, los independientes o autónomos, así como los que están ligados a alguna empresa, pero sin cumplir con los requisitos de ley y ahora están desprotegidos. Se trata de un tema muy complicado, que puede acarrear graves consecuencias.

Por eso, le pedí a mi buen amigo Paulino Duarte, un especialista en la materia, que nos diera claridad, que nos ayude a entender la situación y, sobre todo, que nos dé luz sobre las medidas que es necesario adoptar y los errores que debemos evitar. Paulino es presidente de Duarte & Tejada, una organización creada en 1985 que se dedica a la consultoría y asistencia legal a empresas. 

“Es cierto lo que tú dices, Emil. Por si no lo sabías, 95 de cada 100 empresas son pymes, pequeños y medianos negocios y, de ellos, al menos 55 son informales. ¿Qué significa ser informal? Que son compañías que no están registradas legalmente, que no pagan impuestos y que sus empleados no están registrados en la Tesorería de la Seguridad Social (TSS)”. ¿Entiendes la dimensión del problema?

La TSS fue creada a través de la Ley Núm. 87-01 del 9 de mayo de 2001 con el fin de regular y desarrollar los derechos y deberes recíprocos del Estado y de los ciudadanos en lo concerniente al financiamiento para la protección de la población contra los riesgos de vejez, discapacidad, cesantía por edad avanzada, sobrevivencia, enfermedad, maternidad, infancia y riesgos laborales.

Sin embargo, hoy son muchas las empresas, especialmente las pequeñas y medianas como decía Paulino, que no cumplen con la ley. “En el pasado, por ejemplo, se utilizaban las asociaciones de choferes que tenían, por ejemplo, un RNC (Registro Nacional de Contribuyentes) y cotizaban, pero reportando a los empleados como simples dependientes de otra persona, lo cual no es legal”, explica.

Las normas expedidas y los controles que realizan las autoridades, sin embargo, no son perfectos. Todavía son muchas las empresas que encuentran la forma de hacerlo mal. Pero, claro, y es lo que se ha visto en esta situación de emergencia, también tienen que asumir las consecuencias. “Lejos de proteger a mis empleados, así me convierto en un empresario irresponsable”, dice Paulino.

¿Por qué? Veamos el ejemplo que expone: “si cinco de mis empleadas dan a luz o se me enferman, tengo que asumir los costos: el parto, los gastos médicos, el internamiento, además de pagar 6 meses de licencia prenatal sin trabajar. Aunque no trabaje, tengo que pagarle. Además, por cada hijo que me nazca tengo que pagar, si ganan menos de 26.000 pesos, un 33% durante un año”.

Lo complicado es que esas personas, esos empresarios, creen que al no pagarle al Estado se ahorran un dinero, pero lo único que hacen en realidad es cocinar un grave problema a fuego lento. “No ahorras nada y, más bien, te pones en riesgo de que tus empleados se den cuenta de que no los habías inscrito en la TSS. Y no es que ellos deban exigirlo, porque es una obligación del empleador”.

Al escuchar a Paulino me surgió un interrogante: ¿es ilegal contar con un empleado sin cotizar? “No solo es ilegal, sino que si, por ejemplo, en las actuales circunstancias esos empleados se revelan, el empleador tiene que pagarles el 100 % del salario y no puede optar por una suspensión”. Eso significa que pierdes derecho a los beneficios que te brinda el Estado.

Ahora, hay otra práctica que todos sabemos que, lamentablemente, es muy común en nuestro país: la contratación de extranjeros ilegales. “Él no me puede demandar, porque no tiene papeles” es lo que piensan los empresarios. Sin embargo, no es tan sencillo: “La Ley 2/85 sobre migración te condena a 350.000 pesos de multa y hasta 100 salarios mínimos. Es un tema muy grave”, afirma.

Paulino, además, toca otro tema álgido: “si las autoridades hacen una redada y encuentran que en una empresa el número de trabajadores extranjeros supera la mano de obra dominicana por encima del 80/20 que dice la ley, también te sancionan”. A pesar de los riesgos, de las penalidades que se puedan causar, son muchas las empresas dominicanas que no cumplen con la ley.

En los últimos tiempos, por ejemplo, lo hemos visto con nuestros hermanos de Venezuela. Son muchos los que se aprovechan de su situación, de que necesita trabajar y cobra poco. “Lo que algunos no entienden es que no necesita cédula, no necesita un estatus legal migratorio para ir a demandar: esa persona tiene los mismos derechos que cualquiera, que un ciudadano legal”.

Y Paulino agrega: “si esa persona, si ese venezolano ilegal se quiebra una pierna o es una mujer que queda embarazada, el empresario tiene que correr con los gastos porque todos tenemos los mismos derechos y obligaciones según el artículo 728 del Código de Trabajo. Allí se establece que usted responde civil y solidariamente por cada uno de los riesgos de su empleado cuando no lo tiene inscrito”.

Es un tema complicado, sin duda. Y soy consciente de que muchos empresarios que conozco se niegan a aceptar esta realidad y después, cuando son sorprendidos por las autoridades, se escandalizan. Será, quizás, porque no han aprendido una de las lecciones más valiosas para un empresario: ser legal es más barato. Si cumples con la ley, evitas problemas y es ¡más barato!

Como sabes, soy un empresario desde hace muchos años y, por falta de conocimiento y mala asesoría, cometí graves errores que salieron muy costosos. Y no me refiero exclusivamente en términos de dinero, sino también en molestias, en dificultades con las autoridades y, algo que es muy importante hoy, en términos de credibilidad en el mercado. ¡Y con eso no se juega!

Por eso, aproveché esta enriquecedora charla con un experto en materia de prevención de conflictos laborales para hablar del tema específico de los agentes inmobiliarios. Esta, a pesar de los grandes avances de los últimos tiempos, sigue siendo una industria en la que abunda la informalidad o, peor aún, en la que algunas empresas se aprovechan para no cumplir lo estipulado.

¿Qué pasa con esos agentes que no tienen un ingreso fijo y cobran por comisión?, fue la pregunta que le formulé. “Con los agentes inmobiliarios habría que determinar dos temas: por un lado, están los que son promotores desde su oficina, que venden o transfieren propiedad, pero que no son empleados. ¿Por qué no? Porque no rinden horario, no se reportan a la compañía, no tienen asignaciones exclusivas”.

Y continúa: “Si yo soy un vendedor exclusivo de una constructora y me gano una comisión por cada cliente que reportó, ahí sí yo soy un empleado y tendría derecho a recibir el subsidio del Gobierno. Pero, ¿cuál sería mi salario? Lo primero es que tú determinas el salario que ganas cuando cobras por comisión, sumando el total de los salarios que te has ganado en el último año”.

“Por ejemplo, debes determinar cuánto ganaste de marzo de 2019 a marzo de 2020: ¿te ganaste tres millones de pesos? Divídelo entre los 12 meses del año y el resultado que me da (250.000 pesos), representa el salario promedio mensual. El problema es que el Gobierno no ha dicho cuál es el tope y estoy seguro de que tu tope va a exceder el salario mínimo que establecen para las Mypimes”.

Por último, abusando de la confianza y del vasto conocimiento de mi buen amigo Paulino Duarte, una inquietud muy común por estos días: ¿qué sucede con los empleados que, por la situación, están suspendidos? “​Si esa persona cumple el 100 % del trabajo acordado, debo pagarle su salario normal. No importa que no lo haga desde la oficina, sino desde su casa, aplica igual”.

“Ahora, si esa persona solo va a trabajar a tiempo parcial, si sólo cumple la mitad de la jornada, es posible convenir con esa persona que solo le voy a pagar el 50 % de su salario. Y yo puedo establecer para reportar a la TSS que esa persona me está trabajando media jornada y que yo le estoy pagando el 50 % del salario que estoy devengando, y así me evito problemas”, explica.

Pasan las semanas y esta crisis provocada por el coronavirus es cada vez más preocupante, sus consecuencias para las empresas y los empleados son más complicadas. Sin embargo, espero que estos valiosos consejos que nos brindó Paulino te sirvan para no caer en la trampa. Estoy seguro de que ya estás suficientemente complicado con la crisis como para buscarte más problemas.

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La vida es bella, siempre y cuando te permitas disfrutarla

Emil Montás - EmilMontas.com

Hola. Acabo de llegar de Brasil, tras un viaje de trabajo y descanso. Fue una experiencia muy muy enriquecedora en muchos aspectos. Estuve varios días con otros emprendedores en un mastermind con Erico Rocha, organizado por Hotmart. Son increíbles los aprendizajes y poco a poco, a través de estos canales digitales, lo voy a compartir contigo, para que los aproveches.

Tengo que decirte que Brasil me impactó: es un país fabuloso, en especial, su gente. Pura amabilidad, pura cordialidad, puro sabor latino. Deliciosa la comida, también. Y para alguien acostumbrado a vivir en un país pequeño como República Dominicana, sus enormes ciudades son algo inconmensurable: llenas de modernismo, de colorido, de ruido y de oportunidades.

Estuve en Belo Horizonte, donde está la sede central de Hotmart, y aproveché para darme una pasadita por Brasilia, la capital, y por Río de Janeiro, con sus fantásticas playas (las de mi querida RD no tienen nada que envidiarles, seguro), su historia, su diversidad. Es una ciudad cosmopolita en la que se combinan los extremos de la vida moderna, tristemente con mucha pobreza.

Hubiera querido disponer de más tiempo para conocer más, para tener más contacto con la gente, para ir a otros lugares, pero no fue posible. Sin embargo, le agradezco a la vida por la oportunidad de estar allí, por el aprendizaje adquirido, por las relaciones fortalecidas, por las amistades que surgieron y porque sé que soy mejor emprendedor después de esta increíble experiencia.

Y eso, por supuesto, lo voy a compartir contigo. Este viaje, además, me sirvió para hacer un alto en el camino, para tomarme un respiro de la rutina cotidiana y para recargar las baterías de cara al reto más importante del año: laConvención de Emprendedores Inmobiliarios CDEI 2018. Faltan unos pocos días y cuanto más se acerca la fecha, más trabajo hay por hacer, hay más estrés.

Por eso, precisamente, me sirvió tanto el viaje a Brasil junto con mi esposa Gaudis. Este ha sido un año muy productivo, pero también muy intenso. Y falta lo mejor. Pero, imaginarás, el cansancio se va acumulando, el cuerpo se va cansando, la mente se va nublando. Y eso es algo que no puedo permitir, porque es justo en estos momentos en los que requiero mayor claridad y enfoque.

Emil Montás - EmilMontas.com

En estos tiempos modernos, en los que por obra y gracia de la tecnología estamos hiperconectados, no solo es justo, sino también necesario, desconectarnos un poco de la rutina. Tú eres el activo más importante de tu negocio, el único irremplazable: tienes que velar por tu salud, por tu bienestar.

​El Consejo de Emil

Mientras disfrutaba de Brasil, recordé algo que mis mentores me enseñaron, algo que muchos otros colegas pasan por alto: tan importante como trabajar mucho y ser disciplinado y constante es descansar y vivir la vida. Sí, la vida no es solo trabajo, no puede ser solo trabajo. También hay que abrir un espacio para gozar, para conocer otros lugares, para refrescar la mente.

En la antigüedad, los romanos acuñaron el término otium (ocio), para definir el tiempo libre que se ocupaba en actividades que no generaban compensación alguna. Era un tiempo bien visto, que se consideraba necesario dentro de la rutina. Sin embargo, los tiempos cambian y hoy en algunos ámbitos estos ratos de descanso se perciben como un privilegio, casi como algo exótico.

Y eso sí que está mal. De hecho, al menos una tercera parte de la vida la dedicamos al descanso, mientras dormimos. Y parte del resto del tiempo lo debemos destinar no solo a trabajar, sino también a alimentarnos de otras formas distintas: compartiendo con quienes amamos, haciendo lo que nos apasiona, visitando lugares desconocidos y, también, simplemente no haciendo nada.

Desde que somos niños, nos enseñan que tenemos que estudiar, que debemos ser profesionales y conseguir un trabajo, que necesitamos una familia y solo al final del viaje, con un poco de fortuna, podemos disfrutar del descanso. Esa es una de las razones por las cuales el mundo está tan loco: las personas no descansan, no se dan un tiempo para sí mismas, no se liberan de sus problemas.

Y, sin darse cuenta, sin conseguir evitarlo, se van volviendo irascibles, solitarias, agresivas. Su día a día no solo es rutinario, sino también caótico: lleno de discusiones, de dificultades, de golpes de la vida, de frustraciones. Luego aparecen las enfermedades que te van minando poco a poco y por último nos llega la parca, como dirían los españoles. Tristemente, así es la vida de muchos.

Por fortuna, la mía no es así. He aprendido que el trabajo es muy importante, porque de él dependen mi familia y las familias de mi equipo de colaboradores, pero también entendí que mi prioridad es cuidar de mí, de mi salud, en especial de la mental. Por eso, soy exigente en separar ratos de ocio, días sin trabajo, temporadas para compartir con mi familia y para estar solo.

A veces, especialmente cuando la intensidad del trabajo está en la cresta de la ola, como en estos días previos a la CDEI 2018, hay que hacer un alto, tomarse un respiro, darse un tiempo. Eso fue lo que hice en Brasil y ahora de regreso a República Dominicana me siento recargado al 200 %, listo para enfrentar este reto que es una gran responsabilidad, pero que también es apasionante.

Una de las enseñanzas más útiles que recibí de mis mentores es que el éxito en la vida y en los negocios radica en el equilibrio: huir de los excesos, de los extremos. El tiempo que está destinado a trabajar, hacerlo con toda la pasión y las ganas del mundo; el tiempo que dedicas a descansar, aprovecharlo para retroalimentarte, para enriquecerte de otras fuentes. Dime: ¿tú descansas?

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Llegó ‘Second Home Magazine’ # 4

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¿Qué vendes tú? ¿Propiedades? ¡Vende confianza!

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Pensar como empresario, primer paso hacia el éxito

Emil Montás - EmilMontas.com

En la realidad laboral actual, es muy fácil cruzar esa puerta que te permite dejar de ser un empleado y convertirte en un empresario. Es fácil. Un día presentas la carta de renuncia, te despides de tus compañeros y al otro te levantas como propietario de un sueño. Lo difícil es lo que viene después, cuando tienes que hacer que tu negocio funcione, cuando tienes que vender.

“Estoy harto de mi trabajo, Emil. No me gusta, no me siento feliz, no me pagan lo que quiero”, es una queja que escucho reiteradamente. Y lo que sigue después es lo que me preocupa: “¿Por qué no me ayudas a convertirme en consultor inmobiliario? Dicen que se gana mucho dinero”. Sí, es posible ganar un buen dinero, pero no es tan fácil como muchos creen. Te voy a decir porqué.

La industria inmobiliaria, como la medicina, el derecho, el periodismo o cualquier otra actividad especializada, requiere conocimiento y preparación. Necesitas acreditar unos conocimientos básicos y también unas habilidades. Tienes que prepararte y, algo muy importante y que la mayoría omite, tienes que conocer muy bien el mercado y trabajar para posicionarte.

Sin embargo, conozco a muchas personas que creen que solo se trata de vender, y listo. Como si vender no exigiera conocimiento, habilidades, recursos, herramientas, posicionamiento, ganarse la credibilidad y la confianza del mercado. Y, algo muy importante: los clientes. ¿Te das cuenta? Como lo dije al comienzo, no es tan fácil y, por eso, son tantos los que se estrella contra el mundo.

Lo primero que tienes que hacer es cambiar el chip. Sí, la mente es la que manda y a veces suele jugarnos malas pasadas. Tienes que dejar de pensar como empleado y ponerte en modo empresario. ¿Eso qué significa? El paso inicial es abandonar tu zona de confort, esa en la que estás cómodo, pero limitado, ese lugar en el que tus sueños se mueren de aburrimiento.

También, tienes que aprender nuevas rutinas. Cuando tú no estás sometido a un horario fijo, corres el peligro de procrastinar. Son dos manifestaciones del mismo problema: no porque estés ocupado todo el día frente al computador en la oficina eres productivo. Igualmente, no porque seas el dueño de tu tiempo vas a ser capaz de cumplir con todas las tareas a cabalidad.

La cuestión no es cuántas horas trabajas o desde dónde lo haces: lo que realmente vale es que seas productivo, que establezcas una programación, que te fijes objetivos a corto, mediano y largo plazo y los cumplas. Eso puede significar trabajar un rato durante el fin de semana, o en la noche, a cambio de darte un día de descanso para ir a la playa, jugar al golf o ir a comer pizza en familia.

Si estás decidido a salir del mundo laboral convencional e incursionar como emprendedor, necesitas dejar de pensar en cuánto te van a pagar por lo que haces o por lo que sabes y, más bien, tienes que enfocarte en aportarle valor al nicho que elijas para trabajar. Construye una propuesta de valor, sé diferente, sé auténtico y aprovecha los beneficios de la tecnología.

​El Consejo de Emil

Tienes que conocer tus propios límites y también, fijar tus propios límites. No puedes trabajar todo el día todos los días, porque en algún momento vas a estallar. En tu rutina tienes que incorporar el descanso, las comidas, la vida familiar, las salidas con los amigos, los ratos de televisión con los niños, la salida al supermercado para comprar la comida, en fin. Tienes límites, no los sobrepases.

Cuando una persona deja un trabajo convencional y se echa al agua como emprendedor lo que busca es libertad e independencia. Eso, amigo mío, es lo más difícil de conseguir. Además, debes pagar un alto precio: si lo que te interesa es contar con ingresos fijos al final del mes y gozar de las garantías de ley, quédate en el empleo tradicional. El emprendimiento es una montaña rusa.

El salario ya no depende de lo que la empresa decida pagarte, sino de lo que tú, que eres el jefe, sea capaz de producir. Además, salvo que tus resultados sean muy buenos, no gozarás de otros beneficios como vacaciones, primas o bonificaciones, o ingresos que los sustituyan. Al comienzo será difícil, siempre es difícil, así que necesitas tener un plan B, ahorros y mucha mucha paciencia.

Casi nadie contempla un plan B, otra opción que te permita pasar el chaparrón. La mayoría se gasta todos los recursos en la implementación inicial y no deja nada para las eventualidades, por si acaso no aparecen los clientes. Y nadie, prácticamente nadie, tiene paciencia. Esas son las razones por las cuales tantos negocios y emprendimientos fracasan en los dos primeros años de trabajo.

Hay otro motivo, sin embargo, que es muy importante: cuando des el paso para convertirte en un emprendedor, no lo hagas pensando en el dinero que puedes ganar, en el reconocimiento o en la independencia. Lo que decidas hacer tiene que estar alineado con tus pasiones, con tu vocación, con aquello que amas fervientemente y que te hace feliz, más allá de que no te dé mucho dinero.

Para un emprendedor, para un empresario, el trabajo no es simplemente un deber o la forma de ganarse la vida. Se trata del camino que le ofrece la vida para que cumpla su propósito, para que luche por sus sueños, para que aproveche su conocimiento y su experiencia para ayudar a otros. Si logras armar ese pequeño rompecabezas, empezarás a pensar como todo un empresario.

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¡Bienvenido a mi nueva web!, y gracias por estar aquí

Emil Montás - CDEI


Estuve de remodelación. Era una asignatura pendiente desde hace un tiempo, pero ya está. Es algo que me llena de alegría, porque esta web es uno de los principales canales de comunicación que tengo con el mercado, contigo. Y, antes de avanzar, quiero hacerte una promesa (y tú sabes que yo cumplo las promesas): será la fuente para brindarte tanto valor como sea posible.

Dicho esto, ahora viene la explicación. Quizás no lo sepas, pero esta de implementar una página web y alimentarla permanentemente con contenido de calidad no es una tarea fácil. No solo se necesitan el conocimiento y la habilidad para hacerlo, sino que se requieren disciplina y un alto grado de profesionalismo para generar contenido variado y de cantidad con frecuencia.

Recientemente, se vinculó a mi equipo de trabajo una persona que me asesorará y me ayudará a brindarte la información que enriquezca y mantenga actualizado el vínculo que nos une. Es mucho el conocimiento y mucha la experiencia que anhelo transmitirte y por eso hice este esfuerzo para cumplir con ese propósito. Quiero que todas las semanas encuentres aquí la mejor información.

Te compartiré contenido relacionado no solo con el mundo inmobiliario, que es mi pasión y mi oficio, sino también con el apasionante universo del marketing digital. ¿Por qué? Porque quiero que tú también dispongas de las mismas herramientas y de las mismas estrategias que me han permitido convertirme en una referencia del mercado, en la mejor opción para mis clientes.

Este es un proyecto que se irá implementando poco a poco. Más que abrumarte con mucho contenido, me interesa brindarte información de calidad, contenido que te aporte valor. Ansío que los artículos sean una guía, que te ayuden a tomar decisiones sanas a la hora de realizar inversiones, que si eres consultor inmobiliario te sirvan para orientar mejor a tus clientes.

Lo fundamental es que es un proceso en el que tú, amigo mío, desempeñas un rol muy importante. Sí, no quiero que seas un agente pasivo, apenas un receptor de lo que te ofrezco. Sé que tienes mucho por aportar, y lo agradezco. Como sabes, soy un convencido de que más que un vínculo de negocios, la nuestra es una relación de beneficios mutuos entre partes interesadas.

Por eso,agradezco tu retroalimentación. Tus comentarios, tus sugerencias, tus críticas constructivas son muy importantes para mí y para mi equipo de trabajo. Desde esta orilla haremos el mayor de los esfuerzos por honrar el compromiso establecido y por cumplir la promesa que te hicimos. Contamos contigo para nos enriquezcas y nos estimules con tu valiosa opinión.

EmilMontas.com no solo es una de las más poderosas herramientas de trabajo con que cuento, sino también un sueño personal hecho realidad. Un sueño que solo tiene sentido si contribuye a ayudarte a cristalizar los tuyos también, no importa si eres un cliente que desea vender una propiedad, uno que desea adquirirla o un colega consultor inmobiliario. ¡Esto es para todos!

¡Bienvenido a mi nueva web!, y gracias por estar aquí.

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¿Millonario exprés? No creas mentiras y ponte a trabajar

Emil Montás - CDEI

La reciente visita a Panamá y Colombia me dejó muchas y grandes satisfacciones. El contacto directo con mis clientes o con personas con las que comparto la pasión por el negocio inmobiliario es algo que me llena de alegría, de satisfacción y de orgullo. Aunque, a veces, me genera algunas preocupaciones, en especial porque veo a muchos jóvenes que puede ir por el camino equivocado.

¿Cómo así, Emil?, te preguntarás. Una de las alegrías de las conferencias que dicté en Hotmart y en La Cumbre de la Riqueza, evento al que mi amigo Javier Hernández gentilmente me invitó, fue comprobar que había muchos jóvenes en el auditorio. En los últimos años, a diferencia de la época en la que comencé, son cada vez más los jóvenes que son atraídos por el negocio inmobiliario.

Son entusiastas, son inquietos, son de mentalidad abierta, son echados palante. Todo eso está muy bien, me gusta. Sin embargo, reúnen algunas de las características que comúnmente se manifiestan como defectos. ¿Cómo así, Emil?, te preguntarás de nuevo. A estos jóvenes los mueve el deseo de ser millonarios a corto plazo y, en consecuencia, son impacientes y poco metódicos.

Todos los días vemos en internet anuncios que nos invitan a invertir en un proyecto ganador, a comprar el curso que te hará rico en 30 días, a seguir los 10 paso que se harán millonario, y cosas por el estilo. Aunque sabemos que la mayoría de esas propuestas son una estafa, cada día caen más personas que quieren probar suerte, que en su desespero no encuentran otra salida.

Salvo que te ganes la lotería (y tienes que comprarla), nada te hará millonario de la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos. No te dejes engañar. Y no pierdas tu tiempo en actividades que no son productivas. Dedícate a trabajar, busca asesoría profesional, diseña un programa y síguelo al pie de la letra. Habrá dificultades, sí, pero tarde o temprano llegará la recompensa. Y será más de lo que esperas.

​El Consejo de Emil

Yo también fui joven, yo también quería producir mucho dinero tan rápido como fuera posible, yo también vi casos de amigos y conocidos que cayeron en esa trampa. No solo perdieron aquello que invirtieron, sino también su tiempo y algo muy importante: la confianza. ¿Cómo evitar este error? Aprende estas ocho estrategias que te podrán llevar a donde quieres, con menos riesgo:

1) Invierte en ti. La mejor semilla no germina entre las piedras, donde no recibe agua, donde no le da el rayo del sol. Igual pasa con el ser humano: si no se nutre permanentemente, si no aprende, si no se actualiza, si no multiplica lo que tiene, tarde o temprano se marchita. Invertir en ti también significa hacer lo que te gusta, vivir la vida, seguir tus pasiones, amar a los tuyos, reír a carcajadas.

2) No le temas al dinero. Parece un disparate, pero es cierto: hay personas que prefieren no ganar mucho porque no saben qué hacer con ese dinero, porque temen que aparezcan los problemas, que su vida se desordene. Con o sin dinero, ese riesgo existe. El dinero, en esencia, no es bueno ni malo: depende del uso que le des. Más bien, prepárate para emplearlo adecuadamente.

3) Gasta menos, invierte más. Se dice fácil, se hace difícil. Desde la infancia, en la casa, nos enseñan a gastar y poco o nada nos cultivan el hábito del ahorro. Y mucho menos nos hablan de invertir. Hoy, afortunadamente, hay muy buenos consultores que te brindan una gran educación financiera, que te cambian el chip con el que crecimos. Sumar más y restar menos, la premisa.

4) Paga tus deudas. Producto de esa mala educación que arrastramos, la cultura del consumo, somos muy dados a adquirir deudas que, la mayoría de las veces, no se justifican. La verdad es que terminamos trabajando no por nuestros sueños o por lo que deseamos, sino para cumplirle al banco. Y esa no es vida. Endéudate solo si es necesario y paga tus deudas. ¡Vive tranquilo!

5) Sé productivo. En el mundo moderno, muchas personas asumen que estar ocupado frente al computador o con una torre de papeles en el escritorio es trabajar. No es así: trabajar es ser productivo, es disfrutar lo que haces, es aprovechar tus dones y talentos, es ayudar a otros con tu conocimiento. Y, sobre todo, es ser productivo: recibir a cambio la recompensa deseada.

6) Aprende a administrar. El arte del éxito no radica en cuánto tienes, sino en qué haces para multiplicar esos recursos. Ahorra una parte de lo que ganas, reinvierte otra porción en tu negocio o en ti (en capacitación), delega y rodéate de gente competente que te motive a ser mejor. La fuente de la riqueza surge de aprender a administrar recursos, herramientas y tiempo.

7) Deja de soñar y, ¡actúa! La razón por la cual la mayoría de personas se queda en las buenas intenciones es porque vive soñando y nunca da el primer paso. El conocimiento, el talento y los dones que tienes, los recursos y herramientas con que cuentas de nada sirven si no tomas acción. Atrévete, deja el miedo, aprende de tus errores y levántate cuando caigas. Deja de soñar y, ¡actúa!

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El éxito es un hábito: ¡apréndelo, cultívalo y multiplícalo!

Emil Montás - CDEI

Los medios de comunicación nos exhiben a Bill Gates, Elon Musk o Mark Zuckerberg como los modelos ideales del éxito en la vida y en los negocios. Sus historias son populares y los profesores universitarios las utilizan como referencia e inspiración para quienes sueñan con ser hombres de negocios. Esa, sin embargo, es solo una cara de la moneda, apenas una parte de la historia.

La prestigiosa revista Forbes, la referencia mundial para conocer quiénes son los hombres más ricos del planeta, dice que el surafricano Elon Musk de 46 años atesora una riqueza de 20.000 millones de dólares. No me preguntes cuántos ceros son, porque es una locura. Lo increíble es que las proyecciones de los expertos es que su cuenta corriente siga subiendo como la espuma.

Autodidacta de la programación, a los 12 años hizo su primer negocio significativo: vendió en 500 dólares el código fuente de su primer video juego. En adelante, su vida ha sido un sinfín de éxitos y fracasos, más de los primeros que de los segundos, y muchos ven al CEO de Tesla y SpaceX como el único capaz de cumplir un viejo anhelo de la humanidad: habitar otros planetas.

Debo decirte que, sin duda, Musk, lo mismo que Gates o Zuckerberg, es un personaje inspirador. Es mucho lo que podemos aprender de él. Pero, ten cuidado de no comerte el anzuelo de que su éxito es producto de un talento inconmensurable, de una inteligencia superlativa, de algunos superpoderes o de magia. La verdad es que ellos son producto de trabajo, trabajo y más trabajo.

No hay fórmulas mágicas, no hay libretos perfectos, ni siquiera hay modelos ideales. Hay ejemplos que puedes conocer y adaptar a lo que tú eres, a lo que tú necesitas, a lo que tú deseas. El resto es levantarte cada día con la pasión más grande del mundo dispuesto a dar lo mejor de ti, a trabajar por tus sueños y a cultivar estos y otros hábitos que te ayuden a llegar a donde quieres estar.

​El Consejo de Emil

Por supuesto que tienen talento, que son inteligentes, que dominan algunas habilidades que parecen superpoderes, pero ninguno es mago. Lo que los hace realmente diferentes y especiales, lo que les ha permitido alcanzar tal nivel de éxito, son sus hábitos. Sí, lo que hacen cada día para ser más productivos, para sacar provecho de sus recursos, para multiplicar lo que poseen.

Te comparto ocho hábitos saludables a la hora de aprender. Aplícalos y triunfa:

1) Márcate objetivos: obvio, ¿cierto? La verdad, sin embargo, es que muchos emprendedores no llegan a donde quieren simplemente porque no saben a dónde quieren llegar. Quieren ser ricos, pero no saben cómo producir riqueza. Establece dos o tres objetivos, no más, y enfócate en ellos. Cuando los cumplas satisfactoriamente, traza otros distintos y más ambiciosos.

2) Organiza tu tiempo: la improvisación es el socio del fracaso, ¿lo sabías? Un primer paso es saber a dónde quieres llegar y el segundo, saber cómo vas a llegar. Necesitas fijar unas tareas, establecer prioridades y comenzar a trabajar. Ten en cuenta algo muy importante que muchos omiten: en tu programación debe haber tiempo para tu descanso, tu familia y disfrutar la vida.

3) Analiza tu camino: necesitas saber dónde estás parado. Si tu negocio es un restaurante de comida italiana, debes conocer a la competencia: qué hace, cómo lo hace, por qué lo hace. Y no puedes olvidarte de tus clientes, que son la razón de ser de tu emprendimiento. Analiza tu camino, traza una ruta y síguela con método y persistencia. Mide resultados que te permitan corregir.

4) Aprende a delegar: no pretendas ser el superhéroe de la película, el que todo lo sabe y todo lo puede. El arte del éxito en los negocios del siglo XXI está en delegar. Asume las responsabilidades que tú y solo tú puedes desempeñar, pero no más de 2 o 3. El resto, en especial las tareas operativas, ponla en manos de personas profesionales competentes y de tu plena confianza.

5) No dejes de aprender: creo fervientemente que un día sin aprendizaje es un día perdido. Lee, estudia, asiste a eventos organizados por personas reconocidas y confiables de tu medio, participa cuando puedas de masterminds, toma los cursos que fortalezcan tus talentos y habilidades. En la vida y en los negocios, el peor enemigo no es la competencia, sino la falta de preparación.

6) Comunícate asertivamente: hoy, en la era de los dispositivos inteligentes, la comunicación es un riesgo. Podemos quedar en evidencia, mal parados, si no actuamos correctamente. Cuida tu imagen, porque es el activo más importante de tu negocio: recuerda que el cliente no compra propiedades, o cursos, o productos digitales; lo que compra es confianza y credibilidad. ¡Cuídalas!

7) Establece alianzas: nadie, absolutamente nadie, se hizo solo o triunfó en la vida o en los negocios. Todos necesitamos de otros. Rodéate de personas mejores que tú, más capacitadas, con mayor experiencia, gente de la que puedas aprender constantemente. Amplía tu red de contactos, haz que tus horizontes superen las barreras tradicionales. No olvides que la unión hace la fuerza.

8) Vela por ti: vida solo hay una y el trabajo, los negocios y el éxito son apenas una parte de ella. Tu familia, tus hijos, tus amigos, tus compañeros y tus clientes merecen lo mejor de ti y solo se los puedes ofrecer si cuidas de ti mismo. Haz deporte, viaja, date gusto, escucha la música que te gusta, duerme bien y agradece lo que la vida te da. Comparte y multiplica tu bienestar.

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Cumbre de la Riqueza: el mercado inmobiliario, una oportunidad

Emil Montás - CDEI

Me encantan los retos, porque me obligan a sacar lo mejor de mí. Por eso, cuando mi amigo Javier Hernández me invitó a ser parte de la Cumbre de la Riqueza, en Bogotá, no lo dudé un instante. Como sabes, tengo amplia experiencia dirigiéndome a auditorios conformados por consultores inmobiliarios, pero esta vez era diferente: me enfrentaba a un grupo de inversionistas.

Ese sábado era el último día de mi viaje, que comenzó en Panamá y luego tuvo intensas y muy enriquecedoras jornadas en Bogotá. Con el entusiasmo que siempre me genera el hecho de estar frente al público, me levanté con la energía positiva en el máximo nivel. Y mi adrenalina se desbordó cuando Javier me informó que solo disponía de una hora y 15 minutos.

“¿Nada más?”, pregunté. Dirás que 75 minutos son suficientes, pero la verdad es que esa presentación está diseñada para un poco más de dos horas. Y como se trataba de un público que poco o nada conocía del mundo inmobiliario, me hubiera encantado tener más tiempo. Pero, sé que esto ocurre con frecuencia y pensé que era una arandela más para el reto que había asumido.

Cuando estás frente a un auditorio que no está especializado en el mismo tema del que tú eres experto, pueden darse dos escenarios: uno, el ideal, que haya una rápida conexión con el público y se genere una interacción enriquecedora. Otra, que no se dé esa conexión y, entonces, haya quienes se distraigan, se ausenten aunque su cuerpo continúe allí, apostado en una de las sillas.

Por fortuna, sucedió lo primero. La verdad, se trataba de un público maravilloso, con todas las características que garantizan que el tiempo sea bien aprovechado, que haya un intercambio de aprendizajes: disposición, mente abierta y, algo muy importante, buen humor. Sí, porque la alegría es uno de los factores que nos permite aprender más rápido y mejor.

Los inversionistas en bolsa son personas que viven en modo dinero, con el signo $ dibujado en la frente. Y está bien, porque esa es la naturaleza de su actividad, una profesión que admiro y respeto profundamente. El problema es que suelen ser personas de poca paciencia, inclinados a los resultados inmediatos, a la adrenalina y al estrés de la fluctuación del mercado.

Si bien en el mundo inmobiliario también hay fluctuación, adrenalina y estrés, se manifiestan de manera diferente. Y la paciencia es una de las claves del éxito, porque hay que respetar el proceso, porque la negociación con el cliente no se da de un día para otro, porque hay otros factores que se deben considerar. Pero también hay puntos comunes entre las dos actividades, y eso aprendieron.

No hay nada más aterrador que el miedo a aprender. ¿Sabes por qué? Porque casi siempre implica un cambio (de ambiente, de actitud, de hábitos), y eso nos produce pánico. ¿Sabes cómo derrotarlo? Con conocimiento. El aprendizaje es la luz en el camino, algo así como el Ángel de la Guarda que te cuida las espaldas. Aprender, porque eso nadie te lo puede arrebatar.

​El Consejo de Emil

Cuando uno trabaja en un campo en el que es posible ganar elevadas sumas de dinero producto de una sola transacción, necesita aprender a moverlo para multiplicarlo, para rentabilizarlo. Esa es una de las coincidencias entre el mundo inmobiliario y el de las inversiones en bolsa: se puede ganar mucho dinero, pero también existe el riesgo de perder mucho dinero, de perderlo todo.

Les conté como hago yo para sacar provecho de la plusvalía de mis inversiones, les mostré cuáles son las estrategias que ejecuto para participar en proyectos que me brinden ganancias y, lo más importante para ellos, les hice ver cómo pueden ellos ayudar a sus clientes a realizar inversiones sanas, inteligentes y, sobre todo, rentables en el mercado inmobiliario. ¡Y les encantó!, te digo.

Aparte de mi familia y de las personas que me acompañan en mi empresa, el mundo inmobiliario es mi otra pasión. Disfruto mucho ese trabajo y disfruto mucho no solo cuando puedo contribuir a que un cliente obtenga la propiedad que tanto había soñado, sino que también me produce una gran satisfacción comprobar cómo otras personas, ajenas al medio, ven el potencial que ofrece.

Y fue esa, precisamente, la palabra que empleé para hacerles ver las oportunidades que están ahí, al alcance de su mano, para hacer inversiones sanas y rentables. A medida que vieron que ese es un campo muy interesante para sus clientes y para ellos mismos, la temperatura subió al máximo. La interacción fue muy enriquecedora y a muchos la idea les quedó dando vueltas en la cabeza.

Cuando se terminó el tiempo, debo confesarte que el más feliz del auditorio era yo. Amo lo que hago y amo que otros se interesen en ello. El rato del refrigerio se fue en atender las inquietudes de los más interesados, que no eran pocos, y de los que deseaban saber qué debían hacer para aceptar la invitación que les hizo: que hagan parte de la Convención CDEI-2018, en octubre.

Por supuesto que les hablé de este, el evento más importante del mundo inmobiliario no solo en República Dominicana, sino en Latinoamérica. Seré muy feliz si algunas de las personas del privilegiado escenario de la Cumbre de la Riqueza estuvieran en Punta Cana. Ese fue el punto final de un viaje excitante, con mucho trabajo, mucho aprendizaje y muchas oportunidades.

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VCDC en Hotmart: ¡es el comienzo de grandes cosas!

Un solo gesto de gratitud es suficiente para sentir la satisfacción por el deber cumplido. Pero cuando termino una charla con un auditorio lleno y veo cómo las personas se retiran sonrientes y me retribuyen con un cálido y sincero “¡Muchas gracias, Emil!”, sé que valió la pena. Esa fue la sensación que experimenté al concluir la conferencia Vender Casas Desde Casa, en Bogotá.

Tengo que hacerte una confesión: yo fui el primer sorprendido. El salón que nos brindó Hotmart estaba preparado para 50 personas, el máximo de su capacidad, pero ingresaron 80. Era el primer contacto que tenía con el mercado inmobiliario colombiano y tengo que decir que se superaron mis expectativas más optimistas. Estas personas están llenas de entusiasmo y de gran energía.

Aunque tengas una larga trayectoria, aunque hayas estado decenas de veces en el escenario, cada conferencia es una nueva experiencia, una experiencia distinta. Y esta, te lo digo con humildad y con honestidad, fue muy enriquecedora. Era una oportunidad que esperaba desde hace tiempo y le agradezco a la vida que haya resultado tan gratificante. ¡Es el comienzo de grandes cosas!

Los latinoamericanos tenemos un ADN común que nos conecta de maneras maravillosas. Una de ellas es la posibilidad de compartir lo que somos, lo que tenemos, lo que hemos aprendido, y ponerlo a disposición de otros para ayudarlos a solucionar sus problemas. Que en esencia son los mismos que tú tienes, que yo tengo. Y eso, precisamente, fue lo que percibí en mi visita a Bogotá.

Tuve un público diverso: jóvenes con espíritu emprendedor que ven en el negocio inmobiliario una oportunidad para cumplir sus sueños de tener un negocio propio y generar recursos económicos que les den libertad financiera y adultos con experiencia en el mercado, pero con la pasión y los sueños intactos. Hombres y mujeres dispuestos a ser los mejores consultores inmobiliarios.

Fue un experimento maravilloso posible solo gracias al poder de internet. Realicé una campaña exprés en Facebook e Instagram y los resultados fueron increíbles: llegaron algunas personas que habían escuchado de Emil Montás, pero también muchos otros que no sabían nada de mí, pero que desean avanzar en la profesión que escogieron para cumplir sus sueños y ser exitosos.

Comencé en el mundo inmobiliario cuando era muy joven y pronto cometí el error de creer que me las sabía todas. La vida me demostró que no era así y desde entonces entendí que soy un aprendiz eterno, más que un maestro. Hoy tengo el privilegio de aprender más de lo que enseño y esa es una de las lecciones más valiosas que puedo brindarte. ¡Nunca te canses de aprender!

​El Consejo de Emil

Y ese poder de internet, de la tecnología y de las estrategias que nos permiten trabajar desde cualquier lugar y conectarnos con nuestros clientes así estemos a miles de kilómetros de distancia fue lo que puse a disposición de estas increíbles personas. Vender Casas Desde Casaes un programa que solo cobra sentido cuando les sirve a otras personas a alcanzar sus metas.

Había estado en Colombia en otras oportunidades, había tenido contacto con el mercado a través de internet y una vez tuve la oportunidad de tomar un café y conversar con algunas personas que hacen parte del Club de Emprendedores Inmobiliarios (CDEI). Sin embargo, no había tenido la ocasión de hacer una charla ante un público selecto, entusiasta y comprometido como este.

Te lo repito: es el comienzo de grandes cosas. Fue un primer paso en el que espero sea un largo camino de compartir conocimientos, experiencias, vivencias y aprendizajes. Hoy sé que hay mucho por hacer en Colombia, que hay un mercado que necesita mejores consultores inmobiliarios, mejor capacitados y apalancados en las herramientas y recursos que nos ofrece la tecnología.

Esa, créeme, es una ganancia invaluable. Cada una de las personas que abandonó el recinto con una sonrisa y un agradecimiento representa un compromiso para mí y quienes me acompañan en esta labor. Como dice el popular éxito de Wilfredo Vargas, ilustre compatriota y embajador del merengue, ¡volveré! Sí, volveré a Colombia porque compartimos un sueño, una pasión.

Si fuiste uno de quienes estuvo presente en la conferencia, de nuevo mi gratitud por la gentileza de haber estado conmigo ese tiempo, esa tarde en un día laboral. También, por tu entusiasmo, por tu compartir tu conocimiento, por tus ganas de aprender y ser mejor cada día, por tu vocación de servicio. Estoy seguro de que si nos damos la oportunidad podemos conformar un gran equipo.

Si en esta oportunidad no pudiste acompañarme, te pido que, por favor, estés pendiente de mis publicaciones en las redes sociales, porque volveré para que me ayudes a construir ese sueño por el que nos encontramos. Quizás en uno de mis próximos viajes a Colombia seas uno de aquellos a los que pueda estrechar la mano y darle las gracias por haber sido parte del auditorio.

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Inversiones Natasha y La Costa Destinations, ¡una familia!

Emil Montás - CDEI

¿Cuántas veces has escuchado la frase que más me gusta pronunciar, aquella de ‘lo que no se comparte, no se disfruta?’. Bueno, una vez más tengo un motivo para decirla, un motivo muy especial: fue la primera vez tu que tuve el privilegio de dictar una charla en Panamá, un país que había visitado en el pasado y que ahora se convierte en nuevo destino de mi interés.

Camino de Bogotá, donde tenía una apretada agenda académica y de negocios, me detuve en Ciudad de Panamá. Es una hermosa ciudad, moderna y pujante, y el panameño lleva en su ADN el virus del emprendimiento. Esa fue la razón por la cual desde hace un tiempo estaba con ganas de sembrar la semilla de marketing digital inmobiliario. Felizmente, ese momento llegó y lo disfruté.

Podría parecerte raro, pero no es fácil encontrar eco en una actividad como el marketing digital. La gente es prevenida, y no me refiero específicamente a los panameños, sino a la gente en general. ¿Por qué? Porque en internet hay mucho engaño, porque mucha gente ha sido estafada después de haber confiado en algo que se publicó en la red, porque hay mucho experto de mentiritas.

Pero no puedo quejarme de internet. No solo fue la herramienta que me permitió reinventarme en un momento muy difícil de mi vida, sino que es la que cada día, todos los días, me da la posibilidad de establecer contactos, fortalecer relaciones y, lo que más me gusta, compartir mi conocimiento y mi experiencia. En esta ocasión, con una empresa llamada Inversiones Natasha.

Esta es una empresa familiar fundada en 1991 por los emprendedores Iván Carlucci Sucre, Natasha Carlucci Sucre y Natasha Sucre Benjamín, su presidenta. Con frecuencia escuchamos que las empresas familiares están en extinción, que difícilmente son competitivas, pero Inversiones Natasha es la excepción que rompe la regla, tal y como lo comprobé durante esta agradable visita.

Inversiones Natasha es una de las pioneras del mercado inmobiliario en Panamá, una compañía que es respetada y admirada, que tiene una marca poderosa y una clientela fiel. Para hacer frente a los retos del competitivo mercado del siglo XXI, a los constantes cambios de la revolución digital y a los caprichos de los hábitos de los consumidores, le apuesta a la permanente capacitación.

Esa fue la razón por la cual llegué a sus oficinas, en Obarrio, una de las zonas residenciales más exclusivas de Ciudad de Panamá. Aunque está situada en el corazón de la ciudad, conserva los árboles frondosos y las amplias zonas verdes. Es un lugar hermoso, acogedor, inspirador, en el que también se localiza el distrito bancario, además de restaurantes, bares y centros comerciales.

Internet hoy nos da la posibilidad de cruzar fronteras, de ‘estar presentes’ en lugares a los que resulta difícil llegar o de ofrecer a otros lo que tenemos, lo que somos y lo que sabemos. Y, claro está, nos permite también aprender de las experiencias de otros, saber cómo resuelven los problemas, cómo superan los retos. Es un maravilloso intercambio de beneficios.

​El Consejo de Emil

En el último tiempo, a los pilares de Inversiones Natasha, a la familia Carlucci Sucre, se sumó un grupo de profesionales de primera línea especializado en diferentes áreas del oficio inmobiliario. Una interesante mezcla de experiencia y juventud, de conocimiento online y offline, de estrategias de las de siempre y de las que llegaron de la mano con la revolución digital de internet.

En una charla que sostuve con los directivos de la compañía en un viaje anterior, les llamó mucho la atención el esquema del programa Vender Casas Desde Casa. Ese fue el tema de esta charla, que fue muy enriquecedora para todos, además de entretenida y relajada. Ese es el ambiente que más me gusta, el de la alegría, porque es tierra fértil para el aprendizaje, para el intercambio.

Por eso, te digo que fue una charla, más que una conferencia. El auditorio estaba conformado por la planta de empleados de Inversiones Natasha, un grupo muy inquieto, muy dispuesto, muy interesado en aprender. No recuerdo otra ocasión en la que me formularan tantas preguntas, pero justamente de eso se trataba y, por eso, esta actividad resultó tan bien como lo esperábamos.

Comparamos el sistema que ellos han implementado con el que ejecutamos en La Costa Destinations. Por supuesto, hubo puntos comunes, pero también muchos otros en los que se marcaron claras diferencias. Los analizamos todos, estudiamos los pro y los contra y diseñamos una serie de estrategias que les recomendé para obtener mejores resultados que los actuales.

Cuando salí de Ciudad de Panamá para Bogotá, tenía una sensación muy agradable: sentía que de alguna forma ahora Inversiones Natasha hace parte de la familia de La Costa Destinations y que Emil Montás y su equipo de trabajo hacen parte de Inversiones Natasha. Somos una familia, algo así como primos del Caribe, y vamos a luchar juntos por nuestros objetivos y nuestros sueños.

Ya sabes que me encanta compartir mi conocimiento, pero quizás hay algo que no te he dicho: me encanta más cuando las personas con las que lo comparto lo aprecian y lo aprovechan. Eso, para mí, es felicidad. Agradezco a Inversiones Natasha, a sus directivos y a su equipo de trabajo por esta oportunidad y espero que juntos podamos construir algo maravilloso para nuestros clientes.