Vender casas desde casa, el trabajo ideal

Emil Montás - EmilMontas.com

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No puedes ir contra la corriente. No, al menos, en el mundo de los negocios, especialmente cuando tu trabajo involucra la tecnología. En la última década, la vida me ha enseñado que se trata de un camino en un solo sentido, hacia delante, y que no vale la pena mirar atrás. Además, y esto es lo más importante, debemos adaptarnos a una realidad: lo único seguro es el cambio.

Cuando comencé a trabajar en la industria inmobiliaria, de la mano de mi madre cuando era un jovencito de solo 19 años, impetuoso y ambicioso, era poco o nada lo que sabía de internet. Ya comenzaba a abrirse campo en algunas actividades e industrias, obviamente relacionadas con la tecnología, pero en el ámbito inmobiliario, la verdad, no veíamos cómo podía favorecernos.

Tradicionalmente, toda la vida, la industria inmobiliaria fue un negocio offline. Además, a nadie le cabía en la cabeza que fuera posible vender propiedades a través de internet. De hecho, confieso, yo era uno de ellos: la primera vez que me hablaron de esa posibilidad, que me dijeron que ese era el futuro, pensé “¡Este tipo está completamente loco!”. El tipo era Álvaro Mendoza, mi mentor.

Claro, él acreditaba en ese momento una década en el mundo de los negocios, tanto por internet como fuera de la red, y tenía argumentos suficientes para sustentar su afirmación. Además, lo supe después, entre sus clientes también había uno que otro agente inmobiliario. Pasaron varios meses antes de que aceptara esa posibilidad y abriera mi mente para comenzar a disfrutarla.

Hoy, lo grito a los cuatro vientos, sé que esa fue la decisión más acertada que tomé en la vida. Después de la crisis que me llevó a la quiebra, producto de la burbuja inmobiliaria de 2008 y también de mis errores, no sé si hoy estaría en el mercado de no haber incursionado en internet. No solo cambió mi forma de trabajar, mi visión sobre el oficio, sino también mi vida personal.

Antes, porque no había otra forma de hacerlo, era uno de tantos agentes inmobiliarios que se dedicaba a perseguir a sus clientes. La mayor parte del día estaba en la calle, en la tarea de captación de propiedades o atendiendo a mis clientes. A la oficina solo iba cuando debía cumplir con los trámites, diligenciar los documentos o me iba a reunir con mi equipo de trabajo.

Trabajar así tenía su encanto, no lo voy a negar, pero la verdad es que hoy me doy cuenta de que se perdía mucho tiempo. Y el tiempo, lo sabemos, es lo único que no se recupera y, además, tiene un alto costo en los ámbitos laboral y de los negocios. ¿En qué lo perdíamos? Haciendo llamadas que no nos respondía, escribiendo documentos y, sobre todo, en los desplazamientos.

Lo peor, ¿sabes qué era lo peor? Que los tiempos muertos eran realmente muertos. Es decir, cuando estabas en la sala de espera del aeropuerto, o en la playa, o en un hotel durante un viaje o incluso en la casa, era poco o nada lo que se podía trabajar. Quizás leer algún documento, quizás hacer una llamada, quizás elaborar a mano un presupuesto, pero no podías vender.

Y, bueno, ¿de qué se trata nuestro trabajo? ¡De vender! No te voy a decir que eso estaba mal, porque era, simplemente, como funcionaba el negocio, la dinámica del mercado. Hoy, mientras, el negocio y el mercado son distintos: gracias a los beneficios de la tecnología, al poder de los recursos y herramientas que trajo consigo la revolución digital, se puede trabajar desde cualquier lugar.

Para mí, los tiempos muertos prácticamente se terminaron y ahora aprecio mucho más que antes el valor del tiempo. Ya no me aburro en los aeropuertos, si el tráfico está pesado hago una parada y trabajo mientras disfruto una cerveza Presidente y cuando viajo a otro país, o al interior, ya no me preocupo porque las ventas se paralicen: ahora cierro ventas a toda hora, en cualquier lugar.

Desde la irrupción de la revolución digital, hace dos décadas, el mundo laboral ya no volvió a ser el mismo de antes y muchos de los oficios cambiaron radicalmente. Uno de ellos, felizmente, es el nuestro, el de los corredores inmobiliarios. No solo lo transformó y nos brindó increíbles y poderosas herramientas, sino que nos permitió ser trabajadores 24/7 y desde cualquier lugar. ¡Genial!

El Consejo de Emil

Lo mejor, ¿sabes qué es lo mejor? Que mi vida personal y mi trabajo ya no compiten, no son rivales, como le ocurre a la gran mayoría de las personas. De hecho, tengo una oficina en mi casa, un lugar dispuesto especialmente para realizar tareas que antes cumplía en otro sitio. Trabajo, pero al tiempo paso más tiempo con mi familia, veo crecer a mi hija y hasta descanso.

No quiere decir que ya no salga, porque hay labores que no se pueden hacer remotamente. Hay que visitar las propiedades que tus clientes, los proyectos a lo que los promotores quieren que me vincule y, por supuesto, debo atender a mis clientes. A veces lo hacemos vía internet, pero el contacto con la persona y la intimidad de la conversación cara a cara no pierden su encanto.

Fui uno de los primeros de la industria inmobiliaria, al menos en Latinoamérica, en adoptar el estilo de vida de internet. No te voy a decir que no me costó adaptarme, porque mentiría, pero sí te puedo asegurar que no sería capaz de volver a trabajar de la misma manera que lo hacía antes de ingresar al universo digital. Y menos después de conocer los últimos estudios publicados.

El que llegó a mis manos fue uno de la consultora estadounidense FlexJobs, especializada en lo que conocemos como teletrabajo. Es una empresa con gran credibilidad, pues trabaja en conjunto con medios de comunicación reconocidos como Time, Wall Street Journal, Forbes, USA Today y la cadena NBC. Aunque fue realizado en 2017, las revelaciones son verdaderamente valiosas.

‘The 2017 State of Telecommuting in the U.S. Employee Workforce’ (El estado del teletrabajo en en la fuerza laboral de los EE. UU. en 2017) es el nombre del informe que da cuenta de que el número de personas que comenzaron a trabajar desde su casa, al menos la mitad de la jornada, creció el 115 % en 12 años, desde 2005. Pasó de 1,8 millones a 3,9, con tendencia al crecimiento.

Resalta, además, que cada día más los trabajadores buscan empleos en los que tengan flexibilidad de horario y la opción de trabajar en casa. Y no solo los mileniales, sino también de otras generaciones. Eso ha redundado en que las ofertas de trabajo desde la casa crecieron en Estados Unidos un 50 por ciento, en año pasado. Como mencioné antes, no puedes ir contra la corriente.

El estudio de FlexJob, además, identifica los nueve trabajos (oficios) ideales para teletrabajar o hacerlo desde casa en los Estados Unidos. ¿Y sabes qué? La industria inmobiliaria ocupa el cuarto puesto del ranquin. Derecho (9), ciencias (8), gestión de proyectos (7), ingeniería (6), marketing (5), ONG y filantropía (3), seguros (2) y matemática y economía (1) completan el listado.

Y en referencia a nuestro oficio, incorpora una buena noticia: según las cifras del Bureau of Labor Statistics, se prevé que el empleo de los agentes y vendedores inmobiliarios crecerá un 6 % entre 2016 y 2026. Lo repito: ingresar al universo de internet fue la mejor decisión que tomé en el pasado y la volvería a adoptar una y mil veces porque los beneficios personales y laborales son incalculables.


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