Qué factores externos influyen en el precio de tu propiedad

Emil Montás - EmilMontas.com

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Todos, absolutamente todo, estamos convencidos de que lo nuestro es más valioso que lo que poseen los demás. Nuestros hijos son más lindos, nuestra mascota y, por supuesto, nuestra cada o propiedad. Es una actitud propia del ser humano que me parece bien, que es natural, pero que a veces, cuando la trasladamos al mundo de los negocios, se convierte en un obstáculo.

Una de las mayores dificultades (quizás, ¿la mayor?) que enfrenta un propietario cuando decide poner en venta su inmueble es la de fijar el precio correcto. No es una decisión fácil, tengo que reconocerlo, porque si bien hay unas estrategias que pueden ayudarte, también es cierto que no hay reglas establecidas. Bueno, la verdad, sí hay una: la última palabra la dice el mercado.

Y el mercado, lo sabemos, no solo suele ser caprichoso, sino que se rige por la ley de oferta y demanda. A mayor demanda, mayores precios; a menor demanda, menores precios. Esa es la realidad y no la podemos cambiar. Además, y esto es algo que a muchas personas les cuesta trabajo admitir, el mercado es como las olas del mar: va y viene, va y viene, una y otra vez.

El principal problema, a mi juicio, es que le incorporamos un valor sentimental a la propiedad que difícilmente alguien más está en disposición de pagar. Hay una norma básica en la industria de los automóviles según la cual tu vehículo cuesta menos desde el momento en que sale del concesionario. No importa la marca, ni el modelo: una vez rueda en la calle, se desvaloriza.

Después de que lo utilizas un tiempo, de que lo disfrutas con tu familia, de que realizas viajes inolvidables, quieres venderlo para adquirir un modelo más nuevo y, entonces, no hay más remedio: debes aceptar que cuesta menos que cuando lo compraste. Así esté en perfecto estado, así lo hayas cuidado como tu posesión más valiosa: para el mercado, su valor se redujo.

En la industria inmobiliaria, sin embargo, esa premisa no se aplica. De hecho, cuando compras una propiedad entiendes que es una inversión y, a mediano o largo plazo, esperas recibir los réditos. A veces, la ecuación se da así, pero otras, no. Sin embargo, para un propietario es muy difícil aceptar que su propiedad ya no vale lo mismo o más de lo que pagó por ella, y se genera una polémica.

La mayor dificultad que enfrenta un propietario antes de poner en venta tu propiedad es fijar el precio correcto. Hay que superar el obstáculo del valor sentimental del inmueble y, también, de los factores externos que, a pesar de que no dependen de ti, sí afectan la percepción de los clientes e influyen en el precio. Asesorarte de un profesional idóneo es una buena alternativa.

El Consejo de Emil

El principal error a la hora de fijar el precio de un inmueble es que no te asesores de un consultor inmobiliario idóneo, de tu confianza. ¿Para qué? Para que te explique si el mercado específico de ese tipo de propiedades está al alza o a la baja. O si, por ejemplo, la zona en la que está ubicado el inmueble se valorizó o, por el contrario, los precios se derrumbaron. Son datos muy importantes.

Y son datos que, además, un propietario común y corriente desconoce. Entonces, por ejemplo, si tu inmueble esta en el segmento que se depreció, solo tienes dos opciones: mantienes la decisión de vender y asumes la diferencia (o pérdida) o te esperas a que la tendencia del mercado cambie y sea favorable. El problema es que nadie puede garantizarte que esto va a ocurrir, o cuándo.

Otra alternativa es hacer un avalúo del inmueble. Hay firmas especializadas en esta tarea que te cobran una cifra no muy elevada y, a sabiendas de las tendencias del mercado y después de un análisis del estado de la propiedad, te dicen cuál es la cifra más conveniente, más justa. Pero, la experiencia me ha enseñado que no son muchos los clientes que quedan satisfechos.

¿Sabes por qué? Porque, a diferencia de los automóviles, o en menor medida que los autos, un inmueble incorpora un valor sentimental que es por lo general es alto. Quizás porque fue tu primera vivienda, quizás porque llevas allí muchos años, quizás porque durante ese período nacieron tus hijos, en fin. Las razones son variadas, pero son tus razones, no las del mercado.

Además de eso, hay algo que los propietarios suelen pasar por alto, a veces porque desconocen la información, a veces porque creen que no incide. Se trata de los que podríamos llamar factores externos, que no dependen de ti, ni de los vaivenes del mercado, pero que influyen decididamente en el precio de tu vivienda, para bien o para mal. Y, la verdad, la mayoría de las ocasiones es para mal.

¿A qué me refiero? La ubicación, por ejemplo. Quizás tu inmueble está localizado en una zona que en el presente no tiene buenas vías de acceso y eso, por supuesto, dificulta la movilidad. Y una movilidad difícil significa tiempo perdido y nadie quiere pagar por eso. O, del mismo modo, que se encuentre en una zona ruidosa, con muchos locales comerciales y alto tráfico de vehículos.

¿Entiendes? Son factores externos que tú no puedes controlar, problemas que tú no puedes solucionar, pero que influyen en el precio de tu vivienda. Lo mismo ocurre cuando la propiedad está en zonas de uso mixto, residencial y comercial. Entonces, puede que haya bares, que son sinónimo de molestias, de mucho ruido en las noches, de basura, hasta de inseguridad.

A algo similar están expuestas las propiedades de lujo. Este es un segmento para el que hay menos compradores y no siempre ellos están dispuestos a asumir el mantenimiento de espacios costosos. Piscinas, grandes jardines o estructuras en materiales delicados, por ejemplo. Se construyeron porque querías darte esos lujos, pero no todos tenemos los mismos gustos, recuérdalo.

Uno de los principales factores externos por los cuales una propiedad pierde valor es el ambiente que la rodea. Si hay suciedad, si hay áreas comunes descuidadas, si hay construcciones sin terminar o lotes abandonados, la percepción siempre será negativa. Y, en países como República Dominicana, en las zonas en riesgo de sufrir desastres naturales las propiedades se desvalorizan.

De la misma manera que cuando se trata de asuntos legales recurres a un abogado especializado, o cuando estás enfermo vas a donde el médico especializado en busca de una solución, si quieres vender tu propiedad tu primer paso debería ser asesorarte de un profesional idóneo. Con su conocimiento y experiencia, él puede aconsejarte y, seguramente, evitará que cometas errores.


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