¿Vas a comprar un apartamento usado? Te doy 10 claves

Emil Montás - EmilMontas.com

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Adquirir una vivienda no es una decisión que se tome de la noche a la mañana. De hecho, lo normal es lo contrario, es decir, que se tome algún tiempo, quizás unos meses. Primero, porque no es fácil conseguir justo lo que deseas; segundo, porque son muchos los factores que entran en juego; tercero, porque no es fácil poner de acuerdo a todas las partes involucradas en el negocio.

No es fácil que tu cliente entienda esto. Si es el vendedor, quiere desprenderse de su propiedad lo más pronto posible, siempre y cuando eso no signifique resignar dinero. Si es el comprador, desea trasladarse pronto a ese lugar donde comenzará una nueva vida y, sobre todo, se evitará el desgaste físico y emocional que implica la búsqueda de un nuevo lugar para vivir.

Cuando un cliente solicita mis servicios de asesoría, especialmente si es uno con el que voy a trabajar por primera vez, comienzo con un sabio consejo: ten paciencia. Y digo que es sabio porque hay trámites que no puedes agilizar por más que quieras (notarías, autoridades y demás) y porque sé perfectamente que la de comprar una vivienda es una decisión de vida, de familia.

No es lo mismo cuando compras un auto, así sea nuevo y recién salido del concesionario. Desde ese mismo momento, el dueño escucha ofertas. Si alguien le da el dinero que pide, lo vende y va y se compra otro, igual o mejor. Con una vivienda, sin embargo, no sucede lo mismo: tú compras porque tienes la firme intención de vivir allí, de pasar una etapa de tu vida en ese lugar.

También le digo que entienda que se trata de una de las inversiones más importantes y costosas de su vida, que esa propiedad va a ser parte del patrimonio familiar y que piense también en que en un futuro puede obtener réditos de ella. No todos atienden el consejo, por supuesto, pero me queda la satisfacción de saber que aquellos que sí lo hicieron con el tiempo me lo agradecen.

El consejo tiene un valor especial cuando se trata de comprar un apartamento usado. Si en el caso de la vivienda nueva hay que tomar precauciones y mirar cada detalle del inmueble que te interesa, con mayor razón debes hacerlo en uno usado. Hay que ser precavidos, hay que preguntar sin vergüenza y hay que saberse asesorar para garantizar que haces un buen negocio.

Y cuando digo un buen negocio no me refiero específica o exclusivamente al precio. Que importa, por supuesto, pero que no puede ser el único factor que debes considerar. Recuerda una de las premisas más famosas y ciertas del mercado: lo barato sale caro. Lo importante es que cuando vayas a tomar la decisión estés completamente convencido de que es la más conveniente.

Estas son mis recomendaciones si vas a comprar un apartamento usado:

1.- La antigüedad. No es lo mismo comprar una propiedad de cinco años que una de 10 o 15. La antigüedad influye también en el precio de la vivienda y, no lo pases por alto, en la plusvalía. Además, debes revisar el estado, con paciencia y en detalle, porque a veces los peores males están escondidos tras las paredes y, a la larga, se convierten en un dolor de cabeza y un desangre económico.

2.- La ubicación. Otro factor que incide en el costo y en la plusvalía. Hay zonas que en algún momento dinamizaron el mercado, pero con el paso del tiempo se estancaron. La localización es importante también por la movilidad, que en nuestras ciudades suele ser caótica. Hay desarrollos que en el pasado estaban bien ubicados, pero con el paso del tiempo quedaron embotellados.

3.- El estado. A veces, los compradores se obnubilan por un precio barato y no miran aspectos que son importantes y que después se convierten en una costosa molestia. Revisa la cocina y los baños, que no estén urgidos de una remodelación, lo mismo que los pisos y la pintura. Los acabados son mensajes inequívocos del estado real de la propiedad: escucha lo que te dicen.

Adquirir una vivienda es el sueño de muchas familias, pero no siempre es posible que sea nueva. El mercado ofrece una gran variedad de muy buenas opciones usadas, pero esto implica que seas cuidadoso en el proceso de selección, no vaya a ser que se convierta en un dolor de cabeza. Sigue estos diez consejos y, te lo aseguro, será una excelente y, sobre todo, rentable inversión.

​El Consejo de Emil

4.- El vecindario. Muchas veces, más de las que tú crees, el precio bajo de una propiedad responde a la dificultad para venderla. ¿Por qué? La experiencia me ha enseñado que la principal razón es la difícil convivencia, por vecinos ruidoso o molestosos. Antes de comprar, conoce el vecindario, habla con las personas, pide referencias. Si puedes, conversa con el último inquilino que estuvo allí.

5.- Los pagos. No hay nada más desagradable que adquirir una propiedad y después tener que dar la cara por pagos no realizados por el anterior propietario, en especial lo relacionado con servicios básicos o administración. Asegúrate de que esas cuentas están al día y procura que te den una copia del paz y salvo. Investiga, pregunta y quítate un dolor de cabeza, una molestia mayúscula.

6.- Los servicios. Esta es una piedra con la que suelen tropezar los nuevos propietarios, en especial, los novatos. Pregunta por el costo de los servicios básicos, porque puede ocurrir que no encajen en tu presupuesto. Todos preguntan por el costo de la administración (que es importante, por cierto), pero casi nadie averigua por los servicios y, a veces, se llevan una desagradable sorpresa.

7.- La seguridad. Otro de los aspectos en el que algunos son obsesivos y otros, muy tranquilos. Los extremos son viciosos, lo sabemos, pero sí hay que tomar los recaudos necesarios. Pregunta por la empresa que brinda la seguridad, averigua por los incidentes que se presentaron en los últimos meses y, si lo consideras conveniente, habla con quienes viven allí para que te cuenten su experiencia.

8.- Los documentos. Lee la letra pequeña, ese es el mejor consejo que puedo darte. Pero, claro, no descuides otros detalles que están consignados en los documentos y que debes conocer. Si lo crees conveniente, pídele a un abogado conocido o a tu consultor inmobiliario de confianza que los revisen y te den un concepto. No vayas a pecar por ignorancia y, menos, por exceso de confianza.

9.- El pago. Aunque conozcas al propietario, aunque sea un conocido o un familiar, o un referido, no te confíes. Haz los trámites de acuerdo con las normas establecidas, paga lo que establezcan las normas vigentes y no intentes ahorrarte dineros que después se traduzcan en problemas. Realiza los pagos vía transferencia bancaria o, en su defecto, con cheques de abono en cuenta.

10.- Asesórate. El peor de los errores, sin duda el más costoso de todos, es no contar con la asesoría de un consultor inmobiliario de tu confianza. No solo porque te va a liberar de trámites y acciones que te quitan tiempo y son aburridas, sino porque es la mejor forma de proteger tu inversión y, sobre todo, de recibir la información adecuada para tomar la decisión más sana.