¿Qué nos enseña a los inmobiliarios la industria del turismo?

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

Si bien no hay certeza de que haya vida en otros planetas del universo, lo que sí está plenamente confirmado es que no estamos solos en este mundo. Mucho menos en esta, la era de la globalización, del derrumbe de las fronteras, de la hiperconexión. No importa a qué te dediques, tu actividad está relacionada estrechamente con otras y de cierta manera depende de ella.

Quizás tu profesión sea la medicina, pero además de una especialización necesitas conocer lo básico (y seguramente un poco más) de otras áreas que son afines y complementarias. ¿Por ejemplo? La sicología, en especial si trabajas con niños. También, el marketing, si quieres que tu consultorio esté lleno. Y la contabilidad, si quieres que el negocio vaya sobre ruedas.

No digo que tengas que ser sicólogo, marketero o contador. Digo que necesitas conocer lo básico, así alguna de esas tareas la dejes en mano de un verdadero especialista. Sin embargo, la cabeza visible del negocio, la marca, la razón por la cual tus clientes (pacientes) acuden a tu consultorio eres tú, de ahí que requieras desarrollar esas habilidades para que tu negocio funcione bien.

Lo mismo nos ocurre a los consultores inmobiliarios. En el pasado, cuando comencé en este lindo oficio hace más de veinte años, con saber vender era suficiente. Y durante muchos años fue así, hasta que la famosa burbuja inmobiliaria de 2008 nos bajó a todos de la nube y a algunos nos propinó un duro golpe. Fue, entonces, cuando nos dimos cuenta de lo débiles que éramos.

¿Por qué? Porque nuestra labor estaba soportada sobre cimientos incapaces de resistir un golpe fuerte, menos uno de las dimensiones de aquella burbuja. Nos creíamos buenos, creíamos que poseíamos el conocimiento adecuado, creíamos que unas cuantas habilidades eran suficientes, pero nos dimos cuenta de que no era así. No hubo más remedio, entonces, que reinventarnos.

En mi caso, a regañadientes y con una alta dosis de incredulidad, ingresé al desconocido universo de internet. Prácticamente no sabía nada del tema antes de comenzar a seguir a Álvaro Mendoza, mi mentor, y de conocerlo en persona durante un evento realizado en Tampa (Estados Unidos). Él fue el que me impulsó a cambiar el chip, quitarme algunas telarañas mentales y volverme digital.

Desde entonces, no ceso de aprender. Ya no solo soy un experto en la industria inmobiliaria, en el segmento de la segunda vivienda o vivienda de descanso, sino que también he aprendido mucho sobre marketing, estrategias digitales, sistemas de ventas, redes sociales, copywriting y hasta de neurolingüística. Y también aprendí de logística y organización de eventos y otros temas más.

En un país como República Dominicana, además, todos (y me refiero a la totalidad de ciudadanos) debemos ser expertos en dos temas que son pilares de nuestro desarrollo y de nuestra economía. Me refiero al servicio y al turismo, que van de la mano. Para nadie es un secreto que el motor de la economía de RD es el turismo y, tampoco, que el plus que nos hace un destino especial es el servicio.

De hecho, buena parte de los inversionistas que le han dado impulso a las industrias turística e inmobiliaria son extranjeros. Y la mayoría de ellos llegó a República Dominicana en plan de descanso, de recreación, atraídos por nuestra exuberante naturaleza, por nuestras bellísimas playas de arena blanca, por nuestra gastronomía y se quedaron por nuestro activo más valioso.

¿Sabes a cuál me refiero? A la gente, a ti. Vivo enamorado de mi país, de su belleza, pero soy consciente de que hay muchos otros destinos atractivos o que a algunas personas les resulten más convenientes. Sin embargo, de algo estoy seguro: en ningún otro rincón del planeta la cultura del servicio (del buen servicio) está tan arraigada como en RD, donde nos encanta atender al visitante.

Me refiero a este tema porque hace unos días llegó a mis manos el Informe Global de Tendencias de Viajes y Turismo, capítulo de América Latina, conocido como Edelman Trust Barometer 2019. Un documento muy valioso que nos sirve a quienes desarrollamos actividades que de una u otra manera están relacionadas con el turismo, porque nos permite afinar las sinergias.

Uno de los datos destacados del estudio es que en 2018 se registró un 3 % de crecimiento de la industria turística en América Latina, a pesar de las dificultades económicas, de la inestabilidad política y de los vaivenes sociales de la región. El incremento no solo significa la presencia de más turistas, sino también que los turistas locales también están más activos, viajan con más frecuencia.

El turismo y la industria inmobiliaria son los motores de la economía de República Dominicana y las razones por las cuales los inversionistas extranjeros nos ven con buenos ojos. Son actividades complementarias que se necesitan mutuamente. Por eso, los consultores inmobiliarios debemos estar atentos a lo que podemos aprender de nuestros colegas del turismo, y a sus tendencias.

​El Consejo de Emil

Según la Organización Mundial de Turismo, en 2018 hubo 1,4 mil millones de viajeros en el mundo, un 6 % más que el año anterior. Lo mejor es que se anticipa que en 2019 y 2020 se mantendrá la tendencia al alza. En el caso de Latinoamérica, el desarrollo de nuevos proyectos, las constantes inversiones y la variedad y calidad de los destinos y de las ofertas es la clave del avance.

Además, el estudio destaca algunas tendencias que marcan el comportamiento de los consumidores. Estas son las más destacadas:

1.- El propósito. Los turistas de hoy ya no son los mismos de antes. No solo interesa el destino, el precio del hotel o los atractivos que pueda encontrar en ese lugar. La gente hoy quiere, en especial, vivir experiencias únicas conectadas con la naturaleza, con el medio ambiente y, algo que es novedoso, quiere que su estadía en ese país signifique un impacto positivo para comunidades locales.

2.- Turismo razonable. La gente está cansada de esos destinos en los que hay exceso de turistas, en los que hay que hacer cola para todo, en los que es imposible disfrutar la playa o caminar por la calle con tranquilidad. Prefiere destinos con menor infraestructura, pero que brinde mayores beneficios. La convivencia con el medio ambiente y los sitios históricos es fundamental.

3.- Trabajo y placer. Dado que casi siempre resulta imposible compaginar la vida laboral con la personal, muchos han optado por combinarlas. ¿Cómo así? Si tienen un viaje de trabajo a un lugar donde también puedan encontrar descanso y tranquilidad, van en compañía de la familia y matan dos pájaros de un tiro. Ya no es solo turismo, ya no es solo trabajo, es business-leisure.

4.- Equidad de género. Este fue uno de los aspectos que más me llamó la atención, porque para mí el turismo no tiene sexo. Sin embargo, dado que la igualdad de género ha tomado tanta fuerza en los últimos tiempos, hay un notorio incremento de planes turísticos exclusivos para mujeres. Y, aunque cueste creerlo, las actividades preferidas son los deportes y las experiencias extremas.

En RD, el turismo y la industria inmobiliaria van de la mano, son complementarias y se necesitan el uno a la otra. La economía del país se mueve al son de estas dos actividades. Por eso, los consultores inmobiliarios tenemos que abrir la mente y ser receptivos a lo que podemos aprender del turismo y, también, ver cómo desde nuestra labor podemos contribuir a su desarrollo y crecimiento.